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Domingo 24 de septiembre de 2006
Reportaje
El ‘eje’ del comercio humano



De acuerdo con las autoridades, cerca de siete mil millones de dólares se mueven anualmente en Europa y Asia a través del negocio de la trata de personas, especialmente en ciudades como Tokio, Madrid y Ámsterdam.
Foto I El Pais
Según las autoridades, el 60% de los casos registrados en Colombia corresponden a Risaralda, Caldas, Quindío y el Valle. Los 'dueños' del negocio operan como pequeñas redes, lo que dificulta la labor de las autoridades. Malasia, Egipto, entre los nuevos destinos.

En la tierra donde por años ha florecido el café hoy brota con fuerza otra cultura. Pero a diferencia de la bonanza que llenó con su aroma a pueblos y a ciudades del Eje Cafetero y del Valle y enorgulleció a todo un país, el nuevo fenómeno, a muchos les produce dolor y vergüenza.

Hoy, esa verdad desenmascaró los tentáculos de un delito que ya hace parte del paisaje: la trata de personas.

Sandra cayó en las redes de los modernos esclavistas que trafican con ‘carne humana’. Esta pereirana de 24 años de edad, quien vivía en el barrio Cuba, sucumbió a las tentaciones de buscar un mejor porvenir para lo que acudió a su amiga Jeysi, quien recluta jovencitas en esta zona.

El sueño de Sandra se frustró. Fue asesinada en la puerta de su casa el pasado 11 de julio.

Recibió varios impactos de bala en el mismo cuerpo que ‘vendió’ durante tres meses en burdeles de Singapur, Malasia e Indonesia y que son administrados por una señora de edad, también pereirana, a quien llaman Mónica.

El sicario que la atacó se hizo pasar como un mensajero que le traía un ramo de rosas. Por este crimen aún no hay capturados, pero las autoridades creen que se trató de un ‘mandado’ ordenado por la proxeneta que la adoctrinó y están tras la pista de este caso.

“Al parecer, Sandra no se dejó robar ni maltratar por los dueños del bar y, por el contrario, hizo que las otras mujeres pereiranas exigieran sus derechos. Ante ese conato de rebelión los tratantes prefirieron dejarla en libertad, pero no la liberaron de una deuda de $35 millones”, explicó un familiar de la joven asesinada.

La renuencia o la imposibilidad de Sandra para pagar la deuda fue lo que, al parecer, le costó la vida.

La situación. Problemas como estos florecen en la región y dispararon las alarmas entre las autoridades encargadas de combatir este flagelo, que entre 2002 y 2004 detectaron 211 mujeres que cayeron en esas redes, pero la cifra puede ser mucho mayor, por la forma soterrada en que se realiza esta práctica.

De esas víctimas, el 60% era del Eje Cafetero. Del grupo, el 98% de las personas eran mujeres entre los 23 y 37 años.

Un hecho relevante para las autoridades es que no todos los casos correspondieron a la explotación sexual, pues aparecieron pequeños porcentajes de trata de personas por matrimonio servil, servicio doméstico y reclutamiento forzado.

Risaralda, Valle, Caldas y Quindío, respectivamente, se ubicaron como las cuatro zonas donde se concentró el mayor número de denuncias. Lentamente las cifras han ido mostrando una cruda realidad.

Las investigaciones que hoy reposan en los despachos del Grupo Humanitas de la Policía, el Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, Policía Internacional, Interpol, la Fiscalía y la Organización Internacional para las Migraciones, OIM, así lo corroboran.

Stella Clavijo, coordinadora de la Oficina de Migraciones del DAS, precisó que el auge emigratorio se refleja en cifras.

Según explicó la funcionaria, durante el 2005 viajaron en forma legal 27.955 personas de esta región hacia destinos como España, Estados Unidos y Brasil; mientras que en lo corrido de 2006, la cifra ya asciende a 21.147 viajeros.

“Lo difícil es que no podemos identificar quiénes viajan con el propósito de quedarse de manera ilegal en sus destinos o quiénes fueron adoctrinados por redes de tratantes”, dijo.

Sin embargo, hoy las autoridades tienen claro que Pereira, Dosquebradas, Santa Rosa, La Virginia y Belén de Umbría, en Risaralda, hacen parte del grupo de poblaciones que nutren con sus mujeres a las redes de traficantes de personas con distinta finalidades.

Al grupo se suman Armenia, Calarcá y Montenegro, en Quindío; Manizales, Chinchiná, Viterbo y La Dorada en Caldas; Cali, Palmira, Buga, Buenaventura y Cartago, en el Valle.

“El auge del turismo y el tema de una cultura hereditaria son factores que alimentan esta problemática. Hemos identificado redes y capturado personas que envían mujeres hacia Estados Unidos y España”, aseguró Jhon Umaña, secretario del Interior de la Gobernación del Quindío.

Corredor narco. Uno de los interrogantes que más inquieta a quienes le siguen el rastro al flagelo de la trata de personas en Colombia es el motivo por el cual el problema se concentra en el Eje Cafetero y en el norte del Valle.

Para Mónica Perufo, coordinadora del grupo de investigaciones de la OIM, la respuesta es tan sencilla como cruda: esta región hace parte del corredor entre las dos ciudades (Medellín y Cali) reconocidas mundialmente por el narcotráfico.

“En la zona se incrustó la lógica del dinero fácil y rápido y como tal el Eje Cafetero vive el reflejo de una subcultura que acabó con valores”, agregó.

Explicó, además, que otra tendencia que sustenta esta conclusión, es que gran parte del fenómeno del sicariato y de mulas del narcotráfico se nutre de los pobladores de ese corredor.

Para recordar
La Organización Internacional para las Migraciones, OIM, cuenta con la línea gratuita 018000 522020, para la atención de víctimas de las redes de trata de personas.
“Contrario a lo que ocurre en otros países, la trata de personas en Colombia no se presenta mediante la modalidad de secuestro o engaño, aquí las víctimas, en su gran mayoría, son conscientes de lo que van a hacer”, expuso la investigadora.

Similar apreciación hizo la mayor Elba Lucía Granados, jefe de la Oficina Humanitas de la Policía, que combate el delito de la trata de personas.

“La mayoría de las mujeres que son víctimas de estas redes, tienen conocimiento previo de lo que harán, lo que ocurre es que una vez están fuera del país, les cambian las condiciones laborales y son sometidas a maltratos de toda clase”, explicó.

Para el investigador William Mejía Ochoa, quien junto a la Fundación Aula Máter de la Universidad Tecnológica de Pereira y la comunidad Adoratrices publicó el estudio Prostitución Femenina y Marginalidad como Negocio, tiene otra explicación para este ‘boom’ de comercio humano en el Eje Cafetero.

“No niego que el narcotráfico tenga su cuota en ese fenómeno, pero no debemos olvidar aspectos culturales de la influencia paisa; las situaciones de miseria y desempleo, producto de la concentración de riqueza”.

Delito Invisible. La captura y posterior judicialización de quienes ejercen la trata de personas, al igual que la identificación de las víctimas es una de las principales barreras que hoy enfrentan las autoridades.

Hernando Ferrucho, subdirector del DAS en Risaralda, dijo que, pese al elevado número de viajeros, la detección de víctimas de las redes es difícil.

En el 2005, agregó, sólo fueron capturadas cuatro personas por problemas en sus documentos, “pero allí no se puede determinar otra clase de delito”.

Esa apreciación la comparte el coronel Álvaro Parra, comandante de la Policía Judicial en el Eje Cafetero. "Con el nuevo sistema penal, la recolección de pruebas es más exigente y se debe contar con el aval de un juez. El video es una de las herramientas de más ayuda para desarticular redes”.

Estas dificultades contrastan con la pericia y modo de operación de las estructuras delictivas asentadas en el Eje Cafetero y en el Valle del Cauca.

De acuerdo con informes de inteligencia policial, en la actualidad dichas organizaciones criminales adoptan diversas fachadas para el reclutamiento de sus potenciales víctimas, "que casi siempre son mujeres indefensas, abandonadas en territorios donde este delito fluye a un ritmo exorbitante: Tokio, Madrid y Ámsterdam”.

Esas redes operan como pequeños ‘negocios’ familiares, difíciles de detectar y camuflados en sectores residenciales, a través de agencias matrimoniales y de modelaje. Asimismo, como oficinas de adopciones ilegales, comercio de empleadas domésticas, representaciones internacionales, trabajo en empresas ficticias y empleo de profesionales para suplir mano de obra no calificada en otros países.

“Todas desembocan en actividades delictivas como prostitución, pornografía, servidumbre por deudas, mendicidad, trabajo forzado, entre otras”, agregó un oficial de la Policía.

Las autoridades andan tras el rastro de posibles agencias de viajes que sirvan de fachada para la trata de personas.

En Pereira, por ejemplo, la Policía inició un plan para verificar que las 80 agencias y operadoras de turismo tengan su documentación en regla y estén inscritas en el Registro Único de Turismo. En Armenia hay 123 negocios de este tipo matriculados en la Cámara de Comercio a las que se les verifica su funcionamiento.

“No tenemos control sobre el flujo de viajeros que manejan cada una de las agencias, pero lo que sí hacemos es unirnos para evitar la presencia de negocios ilegales”, aseguró Margarita Hernández, coordinadora de Fomento y Turismo de Pereira.

Por ahora lo único cierto para los habitantes del Eje Cafetero y del Valle es que a un buen número de mujeres vestidas con elogios y encantos, una realidad menos halagadora las desnuda en el exterior.

ABC sobre la trata de personas

¿Qué es la trata de personas?

Es una actividad considerada como una forma de esclavitud moderna, catalogada como delito transnacional que viola los derechos humanos.

Consiste en la captación, transporte, traslado o recepción de personas, recurriendo al uso de la fuerza, coacción, rapto, fraude, engaño, abuso de poder, concesión de pagos o beneficios, con fines de explotación.

¿Cuáles son las maneras de explotación más frecuentes en el país?

De acuerdo con las autoridades, la prostitución, el abuso sexual comercial infantil, la pornografía, el turismo sexual, el trabajo forzoso, el reclutamiento forzado, la mendicidad y el matrimonio servil, aparecen como las prácticas más frecuentes.

¿Cómo se tipifica la trata de personas en Colombia?

A través del artículo 17 de la Constitución de 1991 y en la Ley 985 de 2000. En ellas se establece la prohibición de la esclavitud y se tipifica como delito la trata de personas a quien capte, traslade, acoja o reciba a una persona, dentro del territorio nacional o hacia el exterior, con fines de explotación.

¿Cuáles son las penas para este delito en el país?

Según la Ley 985 de 2000, quien incurra en ese delito se hará acreedor a penas de 13 a 23 años de prisión y una multa de 800 a 1.500 salarios mínimos legales mensuales.

Sí la explotación, en cualquiera de sus modalidades, se hace con el consentimiento de la víctima, ¿el tratante queda exonerado de la responsabilidad penal?

Según la legislación, ese hecho no constituirá causal de exoneración de la responsabilidad penal del tratante.

¿Qué es el proxenetismo?

Es un delito conocido con los nombres de lenocinio o alcahuetería y consiste en facilitar la satisfacción de los deseos sexuales de otra persona con el ánimo lucrativo.

El lucro tiene objetividad a través del dinero o de ventajas, posiciones, honores, que hayan de tener eficacia inmediatamente o en tiempo futuro.




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