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Jueves 31 de Julio de 2014
Siguen los escándalos | 2:25 p.m.
Ex oficiales y patrulleros activos serían extraditados por narcotráfico

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Los capturados son presentados ante la prensa.
Colprensa | El País
Un mayor, un capitán, un teniente de la Policía Nacional, un oficial del Ejército, todos en retiro; dos patrulleros activos de la Policía, y una empleada de una aerolínea nacional, podrían ser extraditados a los Estados Unidos en los próximos días por narcotráfico, si la Corte Suprema de Justicia, primero, y el Gobierno Nacional, después, dan vía libre frente a las peticiones del gobierno norteamericano.

Se trata de los oficiales en retiro, mayor Leonidas Molina Triana (alias de ‘Sofoco’ y ‘Don Oscar’) , capitán Juan Carlos Cardona (alias el ‘flaco’ o el ‘Gamín’) , teniente Jaime Enrique Romero Padilla (alias ‘Yimmi’) y el teniente del Ejército Henry Ferro Varón, y los patrulleros en servicio Jorge Plazas Silva y Humberto Ávila, así mismo como María Christina Marín Castro.

Ellos, según las autoridades estadounidenses, se confabularon entre el 14 y el 17 de octubre de 2005, para que 25 cajas, 10 de las cuales contenían 409 kilogramos de cocaína, pasaran desapercibidas en las instalaciones de carga de la aerolínea Avianca, ubicadas en el aeropuerto Eldorado de Bogotá, gracias a documentos falsos.

Estas afirmaciones se encuentran soportadas por varios documentos americanos que reposan en la Corte Suprema de Justicia y a los que Colprensa logró tener acceso. Entre ellos se destaca la declaración juramentada del agente especial de la DEA, Andreas Dyer, quien narra la forma como operaban los uniformados colombianos, presuntamente vinculados con el cartel del Norte del Valle.

"Para contrabandear los estupefacientes, el cartel del Norte del Valle se vale de miembros corruptos de las fuerzas de seguridad colombianas, ya sean activos o jubilados, y de empleados corruptos..." , sostiene Dyer.

¿Quiénes eran y qué hacían?

En el expediente contra Jaime Enrique Romero Padilla alias ‘Yimmi’, el detective Dyer afirma que el Mayor de la Policía, Molina Triana, quien "ocupó el rango de Comandante de la Policía Nacional de Colombia (sic) hasta aproximadamente julio de 2005" , era quien coordinaba el envío de cocaína de parte del cartel del Norte del Valle, además de controlar a otros miembros entre los que se encontraban "agentes de la Policía Colombiana jubilados y activos" .

Por su parte, el ‘Flaco’ o ‘Gamín’, como se conoce a Juan Carlos Cardona, capitán de la Policía hasta 2003, y Jaime Enrique Romero Padilla o ‘Yimmi’, quien fuera teniente de la misma institución hasta 1995, eran quienes "reclutaban a miembros activos de la Policía Nacional de Colombia para facilitar el contrabando de cocaína a través de Eldorado" .

Fue precisamente en esas tareas ilegales que ‘El Flaco’ y ‘Yimmi’ contactaron a los patrulleros activos Jorge Plazas Silva y Humberto Ávila para que, con su intermediación, ingresaran al terminal aéreo capitalino varias cajas con cocaína que alcanzaron a ser enviadas a México.

Así lo demuestra la declaración entregada tanto a autoridades colombianas como Estadounidenses por un informante de la DEA, quien afirmó que "ellos (Plazas Silva y Ávila) se encontraban asignados al aeropuerto Eldorado (…) y ayudaron a que la cocaína pasara por seguridad e incluso cuidaron la droga mientras ésta permanecía en las instalaciones de carga de Avianca hasta que se produjo su traslado a la ciudad de México" .

Las grabaciones


Las llamadas, que sirvieron como prueba para reclamar en extradición a los seis implicados, dan cuenta de conversaciones realizadas entre el 3 de septiembre de 2005 y el 17 de octubre de 2005, además de otras realizadas en 2006.
Mientras tanto, María Christina Marín Castro, una de las encargadas de recibir los envíos, "facilitó el paso desapercibido de la cocaína" y adelantó los trámites necesarios que permitieron que el cargamento viajara a México.

Tres días escoltaron la coca

Desde tempranas horas de la mañana del 14 de octubre de 2005, las ahora seis personas pedidas en extradición, coordinaron el operativo que le permitiría participar del ilícito, avaluado en unos 10 millones de dólares.

Los miembros de la organización narcotraficante, que desde hacía varios días habían llegado a Bogotá, sabían que 25 cajas, diez de ellas cargadas con 409 kilos de cocaína con destino a los Estados Unidos, tras una escala en México, pasaban de largo ante el control de otros policías, confiados en la labor que adelantaban dos de sus colegas.

Luego de tener asegurado el cargamento de droga, los uniformados, con complicidad de María Christina Marín, vigilaron celosamente que nadie se acercara al gigantesco alijo. Tres días después, la vigilancia terminó, pues el envío que los haría millonarios había ingresado a un avión con destino a Ciudad de México.

Un envío más grande

Las operaciones de inteligencia adelantadas por las autoridades norteamericanas, inclusive desde el interior de la organización ilegal, dan cuenta de que entre marzo y abril de 2005, fecha en la que el mayor Leonidas Molina Triana estaba activo, "oficiales corruptos de la Policía se unieron para tratar de contrabandear más de 1.700 kilogramos de cocaína desde Bogotá que iban a ser enviados a Estados Unidos a través de México" .

La piedra en el zapato de la organización delincuencial, y con la cual no contaban los narcos, era un infiltrado de la DEA, nombrado en el proceso como CW, cuyo testimonio, además de la interceptación de llamadas telefónicas de celulares y teléfonos fijos, y de correos electrónicos, permitió la vinculación de los ahora reclamados por la justicia de los Estados Unidos.

El 3 de septiembre de 2005 el ‘Flaco’ y ‘Yimmi’ se reunieron con CW a quien le pagaron un millón de pesos para asegurar el envío de la cocaína.
El 7 del mismo mes, alias ‘Sofoco’ o ‘Don Oscar’ llamó telefónicamente a otro miembro de la organización, no identificado en el proceso, con quien ultimaron la recolección de las ganancias, al igual que la forma en que sobornarían a otros intermediarios en el proceso de tráfico de drogas.

Otra conversación ‘chuzada’ se dio el 9 de septiembre. En ella, se da cuenta de cómo María Christina, una empleada de carga que prestaba sus servicios a Avianca, pactó la suma que le deberían reconocer por permitir el paso de la droga. Una vez pactado el precio por el ingreso del cargamento la mujer cumplió su cometido y firmó los formularios en los que reconoce haber recibido 25 cajas de carga (octubre 14) .

Ese mismo día, los patrulleros Jorge Plazas y Humberto Silva, asignados en el terminal aéreo de Bogotá, sirvieron de escoltas para que la carga llegara sana y salva a las bodegas donde sería almacenada.

Al tercer día, 17 de octubre, ‘Sofoco’ y el ‘Mono’, como se conocía a Henry Ferro Varón (quien según informaciones de prensa del momento de la incautación era un teniente expulsado del Ejército) , seguros de que el avión ya contenía el cargamento ilegal, finiquitaron telefónicamente los detalles del envío. Una vez la nave alzó vuelo, Leonidas Triana, vía mail, le comunicó sobre el éxito de la operación a un contacto en México. Pero la alegría les duró poco, pues al cabo de pocas horas ‘Yimmi’ le comunicó a Triana que el paquete había caído.

El 4 de abril del presente año, la red de narcotráfico que integraban los ex oficiales, patrulleros y la despachadora, fue desmantelada en un operativo de la Policía Judicial, Dijin, denomina "Dorado" , coordinada entre autoridades de Colombia, México y Estados Unidos.

El propio director de la Dijin, general Óscar Naranjo, dijo en su momento, que "esta era una organización internacional emergente, autosuficiente y autónoma, dedicada al tráfico de estupefacientes a Estados Unidos, a través de rutas por México"

La detención de las siete personas fue confirmada en ese momento en los Estados Unidos por el fiscal del Distrito Sur de Nueva York, Michael J. García. En caso de ser extraditados, las penas contempladas para este tipo de delito en ese país, oscilan entre los diez años de prisión y la cadena perpetua.

La decisión

El proceso de extradición se encuentra en este momento en el despacho de uno de los magistrados de la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, corporación que, se cree, decidirá favorablemente el pedido en extradición de Romero Padilla la próxima semana. Los otros casos serían fallados casi de manera inmediata.

En todo caso, sólo el Gobierno será quien determine si acepta o no la solicitud de extradición de los Estados Unidos y firma la resolución para el envío de Jaime Enrique Romero a comparecer ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York.




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