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Lunes 17 de noviembre de 2008
Cali
Así cayeron las ‘oficinas de cobro’ de ‘Chupeta’




Las tres bandas sicariales cometieron 150 homicidios. Cada muerte era pagada en dólares, según la contabilidad que llevaba el capo. Ya van 20 sicarios capturados.

Un sólo hombre logró destruir el imperio de Juan Carlos Ramírez Abadía, alias Chupeta, el gran capo del Cartel del Norte del Valle. José Orlando Alzate Alzate pasó de ser uno de sus hombres de confianza a su mayor delator.

En diciembre del 2006 se entregó a la Dijín y le dio la información de la ubicación de seis caletas con US$81 millones, 309 lingotes de oro y 178 morrocotas.

Alzate Alzate hizo parte del grupo de contadores que manejan los gastos del capo, por eso conocía con detalle los movimientos de su estructura financiera y sicarial. En tres memorias USB tenía archivada la información de la contabilidad del capo desde el 2003 hasta el 2006. Fue ese excesivo rigor que exigía ‘Chupeta’ sobre sus cuentas, su talón de aquiles.

Las caletas, así como la información de su contabilidad archivada en tablas de excel, demostraron que Ramírez Abadía era el capo más rico en este país. Con la información de la contabilidad y el testimonio de Alzate las autoridades también le arrebataron 864 bienes, avaluados en US$4.500 millones. Y en su captura en Brasil también tuvo relación el informante.

A través de memorias USB y de grabadoras digitales, ‘Chupeta’ era informado de cómo iban sus negocios en Colombia. Alzate le dio las pistas a la DEA para que siguiera los correos que le llevaban la información al capo. De esa forma descubrieron que estaba en Brasil.

El último golpe que la Dijín le propinó al capo fue el desmantelamiento de sus tres ‘oficinas de cobro’, las cuales estarían detrás de 150 asesinatos, entre los que se encuentran los abogados, amigos y familiares de Víctor Patiño Fomeque.

En la contabilidad entregada por Alzate estaban relacionados los pagos que se hacían a cada uno de estos grupos. Los sicarios de tres bandas tenían sueldos fijos que iban desde $500.000 hasta $1.000.000, aparte del pago que recibían por los homicidios.

La Operación Estrella

En septiembre del año pasado el Fiscal 38 de la Unidad de Derechos Humanos y un grupo especial de la Dijín iniciaron la investigación contra las ‘oficinas de cobro’ de Chupeta. La información encontrada en las tablas de excel fue el punto de partida para las pesquisas.

Los investigadores entrevistaron a Alzate, quien les explicó cada uno de los pagos que se veían en la contabilidad. Por ejemplo, les dijo que Mariela era William Jhonny Tamayo, alias Mazinger, uno de los jefes de las oficinas de cobro. En los cuadros de excel salió que uno de los pagos que recibió esta banda sicarial fue de US$30.000 por charla (homicidio) con ‘El Peludo’ (Luis Ocampo Fomeque).

Alzate les explicó que desde 1999 ‘Chupeta’ tenía a su servicio las ‘oficinas de cobro’ de ‘Mazinger’, ‘Pepe Gil y ‘El Indio’. Además, contaba con un grupo dirigido por un ex policía apodado ‘Mosco’, encargado de su seguridad personal.

Sumado a esto, otro informante, quien perteneció a la banda de ‘Mazinger’, les ayudó a identificar a 30 integrantes de estas agrupaciones, 17 de ellos fueron capturados en Cali hace quince días.

Días atrás habían sido detenidos Tamayo, en Panamá; y Fredy Gil, ‘Pepe Gil’, y Francisco Naranjo, ‘El Indio’, en Cali, quienes están solicitados en extradición por una Corte de Nueva York, donde deben afrontan cargos por homicidio. Es la primera vez que un fiscal de ese país acusa a una persona por asesinatos cometidos en Colombia, pero relacionados con el tráfico de drogas que llega a ese país.

Los asesinatos

En la contabilidad las autoridades descubrieron pagos por 150 asesinatos. Muchos de los crímenes eran cometidos en una finca en Dapa y en una casa del barrio El Ingenio, en el sur de Cali. ‘Chupeta’ canceló $3.113 millones, entre febrero del 2004 y marzo del 2006, por estas muertes.

El propio sicario de la banda de alias Mazinger reveló que había sido este hombre el encargado del homicidio de Luis Ocampo Fómeque, medio hermano de Víctor Patiño Fómeque. La muerte de Ocampo, alias El Peludo, fue ordenada porque éste le dio información a su hermano de un cargamento de drogas que había sido enviado a Estados Unidos.

Víctor, quien negociaba con el gobierno americano, le entregó estos datos a la DEA.

Un abogado que asesoraba a Patiño Fómeque lo traicionó y le contó a ‘Chupeta’ de la delación. Los capos del Cartel del Norte del Valle (Chupeta, Wílber Varela y Ramón Quintero) le pusieron una cita a Luis Ocampo en una finca en la parte alta de Buga. Ocampo llegó acompañado de diez escoltas, una mujer y la hija de ésta. ‘Mazinger’, según la investigación, le disparó. Luego, otro de los sicarios cortó su cadáver con una motosierra y lo arrojó al río Cauca. El cuerpo fue encontrado por su madre, Deisy Fomeque, el resto de las personas muertas no han sido halladas.

El homicidio de ‘El Peludo’, el 8 de febrero del 2004, fue el inicio de una serie de asesinatos de familiares, amigos y abogados de Patiño. En total fueron 35 personas que perdieron la vida.

Aparte de estas muertes, en los cuadros de excel se reportan pagos por asesinatos de personas que robaron al capo. En noviembre 17 del 2004 fueron pagados US$91.000 por el asesinato de individuos que se llevaron ganado de una de sus fincas. El 24 del mismo mes le pagó a Mariela (Mazinger) US$30.000 por ladrones de Yahoo, es decir, el asesinato de dos de sus colaboradores que le habían robado dinero en su negocio Yakú.

Los tentáculos del capo

Los dos informantes protegidos por la DEA también revelaron que los tentáculos de la organización habían llegado al DAS, la Policía y la Fiscalía.

José Orlando Alzate aseguró que para pasar cargamentos de droga o cuando los sicarios necesitaban moverse de una ciudad a otra realizaban pagos a miembros de la Policía. En una de las hojas de la contabilidad aparece que el 7 de noviembre del 2004 les pagaron US$25.000 a integrantes de la Policía de Carreteras. También se muestra como ese mismo mes se pagó por expedientes judiciales o cambios de procesos entre US$30.000 y US$15.000.

Pero las revelaciones no quedan allí, Alzate le dijo a la DEA que en una ocasión cuando alias Mazinger fue herido en Bogotá, un capitán de la Policía lo trasladó en su carro hasta Cali.

También les contó que ‘Chupeta’ era el narco más poderoso y rico del país, por encima de Wílber Alirio Varela, ‘Jabón’, y Diego Montoya.

Aunque nunca se inmiscuyó en la guerra entre estos dos narcos, sí les colaboró a cada uno con dinero, cuando lo necesitaron. La única guerra que lideró el capo fue con Víctor Patiño Fómeque, a quien también le quitó los bienes.

Además, logró que las autoridades procesaran a la hermana de Patiño por una caleta con US$3 millones y armas de fuego que encontraron en el barrio La Flora, en marzo del 2004. En la vivienda fue detenido Jairo Lozano Beltrán, quien acusó a María Elena Ocampo como la dueña del dinero.

Sin embargo, en la contabilidad de ‘Chupeta’ figura esa caleta. Además ese día fueron sorprendidos rondando la casa ‘Pepe Gil’ y ‘El Indio’.

Sus contactos en el mundo del narcotráfico eran con los capos mexicanos, a quienes les enviaba droga en submarinos y barcos por el Pacífico.

También los informantes relataron que Ramírez Abadía tenía tres esposas y era padre de cuatro hijos.

La lista de asesinatos

Los esposos María Emma Calero y Jorge Bejarano, alias Ojitos.

Édgar Eduardo Fómeque, primo hermano de Víctor.

Nelson Barbosa Rojas, contador de los Ocampo Fómeque.

Óscar y Wílmer Patiño, familiares de Víctor.

Verónica y Juan Tarazona le manejaban bienes.

Carlos Espitia, piloto.

Óscar Hernán Galeano Salcedo, alias La Guala.

Óscar Hernández, era concuñado de Luis Ocampo.

José Rubio, trabajador de Patiño.

Fernando Buitrago Medina, amigo de la familia.

Norma Solange Bolaño, amiga.

Joaquín Asprilla, cuñado de Patiño.

Harold Clavijo, manejaba los locales de un centro comercial en Buenaventura.

Patricia Chang, le decían ‘La Chocolata’.

Henry Escobar Ladino, Pedro Nel Muneton, Conrado de Jesús Zapata Patiño y Francisco Silva, escoltas de Luis Ocampo.

Los abogados Armando Moore y su esposa, la fiscal María Victoria Madriñán; Pedro Arboleda; Jorge Alberto Náder Mora; Raúl Granados Herrera y Nelson Rotavisky.

  • La obsesión de ‘Chupeta’ por las cuentas era tal que sus contadores debían guardarle recibos de cada una de las transacciones que realizaban. Cada movimiento era anotado.

  • Juan Carlos Ramírez se graduó de contador cuando estuvo preso en las cárceles de Villahermosa, Palmira y Buga. Fue en uno de estos penales donde conoció a José Orlando Alzate.

  • José Orlando Alzate, quien había sido retirado de la Armada, le daba los reportes financieros a Laureano Rentería, mano derecha de ‘Chupeta’. Rentería murió en la cárcel La Picota.



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