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Miércoles 16 de Abril de 2014
Denuncia
Ambulancias en Cali viven una ‘guerra del centavo’



La guerra del centavo de las ambulancias por los pacientes Soat ha llevado a que hasta tres de estos vehículos lleguen al sitio del percance para disputarse el traslado de los heridos. La escena se vivió el pasado 2 de febrero en la Carrera 5 con Calle 30 del barrio El Porvenir.
Jorge Orozco | El Pais
Competencia desleal, violación a las normas de tránsito, todo es válido en la disputa por los llamados pacientes Soat. La puja por pacientes se ha convertido en una imagen frecuente en las calles de la ciudad. Denuncian pagos por traslados de víctimas a algunos centros asistenciales. Directivos de instituciones de salud piden reglamentar con claridad el funcionamiento de las ambulancias particulares. Supersalud anuncia investigaciones.

-¿A dónde van a trasladar a estas personas?

-Pues a la Clínica del Rosario.

-¿Pero por qué a esa clínica, si hay otras como la del Seguro Social que están más cerca?

-Lo que pasa es que allá se demoran mucho en atender y estos son

casos de urgencia.

-También está mucho más cerca la Clínica de los Remedios...

-Hermano, allá no reciben pacientes de accidentes de tránsito. Además la ley dice que los tenemos que llevar a la Clínica del Rosario.

-¿Cuál ley?

-Pues la ley. Y si usted la conoce para qué pregunta.

Este fue el diálogo que un reportero de El Pais sostuvo recientemente con el conductor de una ambulancia de la empresa Sami, que junto a otras dos –una de EMI y otra de Paramédicos en Acción– compareció a recoger a dos personas heridas, en un accidente de tránsito ocurrido en la Carrera Quinta con Calle 30, del barrio El Porvenir.

Al final, 20 minutos después de haber recogido al paciente, y a pesar de haber argumentado que en estos casos el tiempo se mide en términos de vida, el conductor enrumbó el vehículo de emergencias hacia su anunciado destino y el cual, según comprobó este diario, es el mismo de buena parte de las ambulancias que prestan servicio de traslado de heridos en accidentes de tránsito: la Clínica Nuestra Señora del Rosario.

No importa cuan alejado se encuentre el centro asistencial del lugar del siniestro. En este caso, el paciente se trasladó desde el barrio El Porvenir (al norte) hasta la clínica situada en la Autopista Suroriental con Calle 34, al sur de Cali.

La escena que presenció el Grupo de Investigaciones y Reportajes de este diario es el trasfondo de una grave situación que se está presentando en la ciudad: una feroz guerra del centavo por los pacientes del Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito, Soat; guerra que estaría siendo estimulada por algunas clínicas que –de acuerdo con denuncias– entregan incentivos al personal asignado a las ambulancias o, incluso, tienen convenios con las empresas dueñas de los automotores.

Por ello, es frecuente ver que cuando ocurre un accidente tres o cuatro ambulancias llegan en minutos al lugar donde se presentó el hecho, para llevarse al herido. En muchos casos no es necesaria su presencia.

Ciudad en emergencia. Todo inicia cuando a través de la red de radio del municipio o del Centro Regulador de Urgencias se pide el servicio de la ambulancia. Las empresas privadas reciben el comunicado –algunas monitorean con escaners de manera ilegal las frecuencias oficiales– y activan sus ambulancias. De inmediato, comienza una carrera por las calles para llegar de primero, recoger el herido y cobrar, de esta manera, su traslado con el Soat.

El permanente ulular de sirenas y el paso de esos bólidos blancos llamados ambulancias, aumentado por el escándalo de pitos y frenadas en cada cruce, dan la sensación de que una tragedia de grandes proporciones ha ocurrido en la ciudad.

De acuerdo con versiones de médicos de servicios de urgencias y del administrador de una empresa de ambulancias, tras el frenesí de estos vehículos en las calles hay una carrera a muerte para llegar primero al sitio del incidente y así obtener los documentos de los vehículos comprometidos y el comparendo del guarda que atendió el caso.

“El que obtiene el parte, tiene el paciente y la posibilidad de cobrar el traslado”, explicó Mauricio Gómez, director médico de la Clínica del Rosario.

Incluso, en algunos casos se han presentado forcejeos entre representantes de dos o más empresas de ambulancias para quedarse con los pacientes. Situación que fue reconocida por Humberto Machado, administrador de la empresa de ambulancias Sami.

Por ello, la administradora de otra empresa de ambulancias, que pidió omitir su nombre, no duda en comparar la situación con la que se presenta a las puertas de urgencias de algunos hospitales, en donde representantes de empresas funerarias ofrecen servicios exequiales a familiares de pacientes, casi sin que éste se haya muerto.

“No estamos interesados en ser aves de rapiña. No nos gusta ese estilo. Parecen gallinazos”, dijo la empresaria, al explicar porque no presta servicio Soat.

Las tripulaciones de estas empresas no sólo compiten por llegar primeros a la escena del accidente sino que también trasladan a los pacientes sin valorar su estado. “Cualquier caso por mínimo que sea y en el que esté comprometido un vehículo se les volvió necesidad de clínica a los señores de las ambulancias”, dice un guarda de tránsito.

La disputa entre los vehículos de emergencias por llegar al sitio del accidente es tan intensa, que de acuerdo con la Secretaría de Tránsito se violan todas las normas de tránsito, semáforos, pares, límites de velocidad y las restricciones al uso de las sirenas. Durante el año pasado 15 ambulancias se vieron comprometidas en accidentes de tránsito.

“La situación es de tal magnitud que la mayoría de las ambulancias privadas no recogen a heridos de bala o con arma blanca, ni prestan el servicio de traslado de pacientes entre instituciones públicas, a menos de que las cubra el Soat. Es decir, cada paciente de accidente para ellos es plata”, dijo José Manuel Legarejo, coordinador de la Red Pública de Ambulancias.

¿Por qué a la Clínica del Rosario?

Para nadie es un secreto que la mayoría de los heridos de tránsito en la ciudad –cerca del 70%– es trasladada a la Clínica Nuestra Señora del Rosario. Ello, debido a convenios que dicha institución tiene con las empresas de ambulancias, incluidos los bomberos.

“Nosotros les pagamos a las empresas de ambulancias por el traslado de los pacientes y luego les transferimos el cobro a las aseguradoras”, explicó Mauricio Gómez, director médico de la Clínica El Rosario, quien aseguró que la firma de tales contratos fue una exigencia de las empresas del Soat. Agregó que ello tiene por objeto evitarles a estas empresas hacer el papeleo y el trámite de cobro.

Adicionalmente, según denunció el Coordinador de la Red Pública de Ambulancias, en esta clínica les pagan $20.000 más un vale para almuerzo o desayuno al personal de las ambulancias por cada paciente que llevan. Situación que fue negada por directivos de la clínica.

Personal de los vehículos de emergencias aceptó que hasta hace unos meses la clínica les daba vales para alimentos, más no propina por llevar pacientes accidentados.

Empero, el operario de una ambulancia del Municipio aseguró que luego de llevar un paciente a dicha clínica fue notificado por el vigilante para que pasara por la caja a recoger los $20.000 que le correspondían por el traslado del herido.

Justamente, esta práctica de pagos a cambio de llevar pacientes, por parte de clínicas y hospitales de varias ciudades, fue denunciada hace unos meses por el ministro de Protección Social, Diego Palacio.

El tema va más allá de la guerra del centavo. Ricardo Gaviria, director de la Cámara Técnica del Soat, adscrita a la Federación Colombiana de Empresas Aseguradoras, Fasecolda, consideró que ese traslado de víctimas de accidentes de tránsito hacia una sola institución con la que se tienen convenios rompe con el principio de universalidad de la salud.

“El protocolo dice que inicialmente se debe llevar el accidentado a un centro de salud y si allí no tienen la capacidad para responder a la gravedad del paciente debe trasladarse a otro centro asistencial. Por lo menos que lo valoren, no que lo paseen por toda la ciudad. El traslado de los pacientes desde el lugar del accidente hasta sitios apartados hace que éste termine en peores circunstancias”, dijo.

Hernando Salcedo, representante de la empresa de ambulancias Ángel del Camino manifiesta que por responsabilidad el paciente se debe llevar a la clínica más cercana, para no incurrir en el llamado paseo de la muerte. “Eso es responsabilidad del personal de la ambulancia”, agregó.

“Las otras clínicas no los reciben”. Directivos de la Clínica Nuestra Señora del Rosario y de las empresas de ambulancias contactadas para este informe señalaron que existen clínicas que no reciben lesionados de tránsito, argumentando que no tienen disponibilidad de personal, especialistas o incluso camas para atenderlos.

“El tema es más económico que de falta de recursos profesionales. La mayoría de clínicas le tienen pereza al Soat porque no lo saben cobrar. Eso es lo que pasa en este negocio y aunque es obligación recibirlos, no los reciben. Los paramédicos se tienen que poner a pelear en las clínicas para que les revisen un paciente. Ellos están jugando con la vida de la gente”, enfatizó el Gerente de Sami.

Pero también se han dado casos en que ambulancias niegan el servicio a pacientes porque no aceptan ser llevados a la Clínica del Rosario. (ver recuadro).

Otra de las razones expuestas para defender el traslado de pacientes a la Clínica del Rosario es que en algunas instituciones publicas el tramite de recepción es muy demorado, por lo que la ambulancia dura hasta una hora sin poder movilizarse.

“La mayoría de las ambulancias busca agilidad en el servicio hospitalario, que les reciban rápido al paciente y quedar desocupados y disponibles para otro servicio”, explicó el representante de la empresa de ambulancias Ángel del Camino.

Los controles. Ante este panorama, el superintendente de Salud, José Renán Trujillo, anunció la apertura de los procesos investigativos correspondientes, en tanto que el Ministerio de la Protección Social trabaja en la expedición de normas muy claras que reglamenten la operación del sistema de ambulancias en el país.

Por ejemplo, en Bogotá, en donde se registraban situaciones similares a las de Cali, las empresas de ambulancias y las autoridades distritales suscribieron un protocolo que regule dicha actividad.

Según ese documento, toda ambulancia deberá pertenecer a una Institución Prestadora de Servicios de Salud (IPS), contar con un sistema de telecomunicaciones que le permita contacto permanente con su Centro Regulador de Urgencias, y además, toda institución que opere ambulancias deberá estar registrada y habilitada en la entidad de salud competente y cumplir con las normas vigentes de tránsito y salud.

En Cali, mientras tanto, el problema seguirá siendo más de tipo económico que de salud pública, tal y como lo reconocen los mismos empresarios del sector: “Al atender a personas heridas en incidentes de tránsito, las instituciones de salud aseguran un ingreso fijo y rápido por cuenta del Seguro Obligatorio de Accidentes, Soat”.

Incentivos por cantidad

Con el pago de primas a los encargados de las ambulancias, las empresas estarían alimentando la competencia por los heridos.

El pago a las tripulaciones de las ambulancias, de comisiones adicionales al salario por paciente trasladado, por parte de los dueños de los vehículos es otro de los factores que ha aumentado la guerra del centavo entre las ambulancias.

Por ejemplo, una de dichas empresas reconoce un emolumento, de $1.500 por cada paciente cuando la cifra mensual de heridos trasladados está entre 60 y 100. Dicha suma se incrementará en la medida en que aumenten los pacientes trasladados.

Adicionalmente, se escoge la mejor pareja del mes, entre conductores y paramédicos enfermeros por la cantidad de servicios prestados.

Ese es otro de los motivos por los cuales cada incidente de tránsito genera un traslado de paciente a un centro asistencial. Tanto, que mientras la Secretaría de Tránsito del Municipio reporta 5.660 heridos registrados en todo el 2006, la Clínica Nuestra Señora del Rosario asegura que atendió un promedio de 700 pacientes Soat al mes.

El Soat se fundamenta

en el principio de la solidaridad y su fin es socorrer a las personas, ya sea que tengan vehículo o no, que salgan lesionadas directamente por efecto de un accidente de tránsito y que tengan o no cobertura en salud.

En cifras

$60.000 es lo que puede recibir una ambulancia por cada herido de accidente de tránsito que movilice hacia una clínica.

$13.000 millones, aproximadamente, pagaron las aseguradoras a las clínicas de Cali en el 2006 por concepto de Soat.

$122.953 heridos en accidentes de tránsito han sido atendidos por el Hospital Universitario del Valle en los últimos 14 meses.




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