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Lunes 21 de febrero de 2005
Proyecto
Tribugá, dispuesto a salir a flote en 2005

Colprensa

Josefina Klinger, una líder nativa de Nuquí no ha podido asimilar que mientras el Gobierno Nacional impulsa a este municipio chocoano como proyecto piloto en ecoturismo, al mismo tiempo promocione en territorio de Tribugá (corregimiento de Nuquí) un puerto de aguas profundas por el que se pueda exportar a países asiáticos hidrocarburos.

GENERALIDADES


Hace más de 10 años el Gobierno Nacional, por medio del Corpes de Occidente (entidad hoy desaparecida) realizó un estudio que costó cerca de un millón de dólares y en el que decía no sólo que era Tribugá el sitio perfecto para un puerto, sino además que éste podría estar construido en el 2005. En este orden de ideas, el país, frente a un nuevo puerto sobre el Pacífico, está atrasado una década.

La expectativa de los habitantes de Nuquí, está centrada en la carretera que les permitirá conectarse con el resto del país, por Risaralda y que actualmente sólo va hasta Las Ánimas. De ahí a Nuquí, hay cerca de 50 kilómetros; sin embargo, pese a los múltiples intentos por construir la vía, el impacto ambiental y en las comunidades indígenas de la zona de influencia, han frenado cualquier proyecto de construir la carretera.

El Gobierno Nacional se encuentra estructurando el documento Conpes de expansión portuaria y hasta el momento lo que se ha planteado respecto a Tribugá es que sea una alternativa para un puerto petrolero, turístico y eventualmente un puerto nodriza, respetando el tema ambiental. El propósito es avanzar en la carretera hacia el Pacífico para hacer atractivo el proyecto a los potenciales concesionarios. El Ejecutivo tiene presupuestado 10.000 millones de pesos para la vía en este año. Sin embargo, para Josefina Klinger, líder nativa, las cosas no están claras.

"No hay un plan de choque en el área social donde se piensa hacer el puerto, pues lo claro es que la población no está preparada ni es competitiva para asumir una infraestructura de esa magnitud", señaló, al reiterar que no ha visto en los nativos de Buenaventura vivir bien y con mejor calidad de vida.

"Yo no quiero ver a mi gente como los cargueros de los buques que lleguen", puntualizó.
Pero Yosy Deiby Alomías Pandales, un joven profesor de Arusí (también corregimiento), cree que un puerto llevará a Nuquí y sus poblaciones anexas, salud, educación, acueducto y energía, servicios básicos a los que a medias y por horas acceden los 7.200 habitantes de esta localidad.

Esta última opinión ha tomado fuerza en la población chocoana de influencia del puerto -toda con amplias necesidades económicas y sociales- y ahora podría decirse que cerca de un 70 por ciento de los habitantes de Nuquí quiere que en aguas de la vecina y pequeña población de Tribugá (no tiene más de 110 habitantes) sea construido una gran infraestructura portuaria pues lo ven como la única forma de encontrar desarrollo.

Y mientras la discusión en el Chocó divide a ecologistas y ciudadanos, en el Eje Cafetero -la región que más ha mostrado interés en el puerto de Tribugá-, desde hace más de un año entidades gremiales, universidades, autoridades locales y particulares (propietarios de lotes en Tribugá) de Caldas, Risaralda, Quindío, Chocó y Antioquia, acompañados del Ministerio de Transporte, empezaron a darle forma a una entidad que les permitirá ser accionistas de la sociedad portuaria que se encargará de sacar a delante el proyecto que una vez, hace cerca de dos décadas, se le ocurrió a Gustavo Robledo Isaza, un ingeniero civil de Manizales.

La sociedad

El proceso lo viene liderando un grupo de personas (particulares) encabezado por Javier Antonio Mejía Ochoa, un operador turístico de Risaralda, que desde hace más de 20 años tiene propiedades en la zona de influencia del puerto. A decir verdad, las 80 hectáreas que conforman la ensenada de Tribugá (3.600 metros frente a la playa) donde se construiría la primera fase del puerto, es prácticamente de pereiranos que fueron comprando poco a poco el territorio a los nativos.

"Lo que tenemos ahora es un borrador de constitución de sociedad portuaria del Puerto de Tribugá y un borrador de constitución de una sociedad del ferri Urabá – Panamá. La idea del Ministerio es que de una misma sociedad hagan parte los dos proyectos que han denominado Plan Arquímedes, la unión de los océanos Pacífico y Atlántico", dijo Mejía Ochoa, al agregar que no es pecaminoso que quienes tengan intereses particulares en Tribugá, estén promoviendo la construcción del puerto. "Nosotros llegamos allí, cuando a nadie le importaba", puntualizó.

El hecho es que el marcado interés que tiene Venezuela en llegar al mercado asiático con hidrocarburos y el anuncio del Gobierno Nacional de invertir unos 10.000 millones de pesos en 2005 (este presupuesto fue recortado en cerca de 15.000 millones de pesos por ajustes del gobierno) en la carretera que unirá a Nuquí con Risaralda, ha acelerado el proyecto de Tribugá y quienes tienen intereses allí no quieren dejar pasar ese cuarto de hora.

Por ello, en marzo próximo esperan firmar la constitución, primero de una sociedad entre los entes territoriales interesados, liderada por los particulares y el sector privado, que luego de conformada deberá, junto con el Ministerio de Transporte, Chocó y Nuquí dar vida a la Sociedad Portuaria de Tribugá que en términos generales deberá encargarse de la promoción de la construcción del puerto.

"Tiene que ser así, porque la ley prohíbe que los entes territoriales que no están geográficamente situados en la tierra donde se hará el puerto sean accionistas de una sociedad portuaria", dijo.

Con esto montado, la labor de promoción apunta a conseguir los inversionistas para la construcción del puerto cuya primera fase cuesta unos 400 millones de dólares, como puerto multipropósito o cerca de 120 millones de dólares como puerto petrolero. Aquí han mostrado abiertamente interés inversionistas asiáticos, específicamente de Japón y China.

Con esa inversión el puerto quedaría habilitado para el ingreso de los llamados buques de tercera generación (con capacidad para transformar 5.000 contenedores), que hoy no pueden pasar por el Canal de Panamá y que Buenaventura, aún en el mejor escenario de dragado, no podría recibir.

La meta de quienes están detrás de este ambicioso proyecto es que en dos o tres años Tribugá, sea un proyecto caminando, que en ningún momento se le atravesará, según dicen, al desarrollo turístico de la zona.



 

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