20 de Abril de 2014
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Crónica
Un viaje al oscuro imperio de ‘La Gata’

Magangué, Bolívar

Enilse del Rosario López comenzó con una venta de refrescos y hoy es quizás una de las mujeres más ricas del país.
En Magangué muchas personas idolatran a la empresaria de chance por sus obras sociales, pero otro tanto, tal vez la mayoría, tiene

razones de peso para detestarla.


Las calurosas calles de Magangué son testigas mudas hace varios años de las truculentas historias sobre la vida y obra de una de las mujeres más controvertidas de la Costa Atlántica, y tal vez una de las más ricas del país.

Aquí todos la conocen, pero nadie habla de ella en público, y menos para cuestionarla, pues la sola mención de su nombre causa verdadero escozor y sentimientos encontrados entre los habitantes del principal puerto fluvial del sur de Bolívar.

Quienes se atreven a dar declaraciones exigen la máxima discreción, pues cualquiera en esa ciudad, de cien mil habitantes, podría ser un ‘colaborador’ de Enilse del Rosario López Romero, más conocida como ‘La Gata’.

Los magangueños tienen opiniones tan diversas de ella que algunos, literalmente, la idolatran, pero otros —la mayoría— tienen razones de sobra para detestarla.

Se trata de la misma mujer de carácter rudo y posiciones radicales, de mirada profunda y desafiante, que por estos días tiene temblando a la clase política costeña, que teme que ‘maulle’ y revele sus nexos con muchas campañas políticas.

A ella y a su hermano medio Arquímedes Segundo García, este viernes la Fiscalía les dictó orden de detención sin beneficio de excarcelación por supuesto lavado de activos y peculado.

“La Gata es hija de una familia pobre, aunque ella siempre ha dicho que su padre fue ganadero”, recuerda una persona que la conoció en los años 70, cuando llegó a estudiar la primaria en el Colegio Nuestra Señora de Fátima.

“Era bajita, gordita, de pelo largo, buena gente, buena alumna y buena compañera. No peleaba con nadie, tenía un carácter muy dulce. Vivía en una pensión de alquiler”, dice la fuente.

En esa institución de monjas, donde las alumnas vestían saco azul, blusa blanca de cuello y uniforme a cuadros, Enilse del Rosario terminó la primaria. Después se fue unos años a Barranquilla y Cartagena.

Regresó al puerto años después. Trabajó como empleada del servicio, fue pitonisa, empleada de un almacén de discos, vendedora de cosméticos y de mercancía que traía de Maicao.

“Para entonces era soltera —dice la fuente consultada—, pero tuvo varios novios, algunos de platica. Al poco tiempo tenía un plantecito y se dedicó a comprar y vender oro”.

Poco después montó una venta de refrescos cerca del desaparecido Teatro Habib; un puesto de electrodomésticos y un negocio pequeño de chance. Fue así como conoció a su esposo, el ex policía Héctor Julio Alfonso, un pequeño empresario de ese negocio.

“El primer atentado se lo hicieron para robarle el dinero recaudado de la venta del chance, pero mataron fue a su guardaespaldas”, sostienen quienes vieron nacer a Doña Enilse o ‘La Patrona’, como le gusta que la llamen, en honor a la Virgen de La Candelaria.

TODO UN IMPERIO. El negocio comenzó a ser tan lucrativo que lo extendió a Sucre, Atlántico y Magdalena, donde hoy es dueña y señora.

A comienzos de los años 90 ya se conocía de su poder económico. Todas las versiones apuntan a que su fortuna la consiguió tras la muerte del narcotraficante José Gonzalo Rodríguez Gacha, ‘El Mexicano’, que había enterrado una caleta de dinero en una de sus fincas en Sucre.

No faltan tampoco quienes la relacionan con el robo de gasolina y carros de víveres que, según esas versiones, eran ocultados en ese mismo predio.

Su riqueza hizo que las Farc se fijaran en ella y la declararan objetivo militar. En un lapso de diez años —entre los años 80 y 90— la guerrilla secuestró a su padre, José de la Cruz (que murió tras ser liberado), y mató a tres de sus hermanos: Cástulo, asesinado en Carmen de Bolívar con una granada dentro de un puesto de chance; José Domingo y Edigio, que prestaba servicio militar y murió en la vía a Mompox.

“Hace cuatro o cinco años la guerrilla no la conocía. En el pueblo se decía que las Farc pagaban una millonada por una foto de ‘La Patrona’, pero nadie se atrevió”, explica una habitante.

Desde entonces se volvió más agresiva y precavida. Como pocos personajes públicos, ‘La Gata’ cuenta con un ejército de hombres armados a su servicio.

Al frente de su hotel, Valle de Tenza, es normal ver diez o más camionetas blindadas y unos 50 guardaespaldas, pues a pocos metros queda su propia residencia. Lo mismo ocurre frente al Hotel Quimo, propiedad de su hermano Arquímedes, dueño de varios negocios, una caballeriza, una joyería y varias fincas.

Se sabe, por ejemplo, que todos los mototaxis, unos cuatro mil, son propiedad de ‘La Gata’, que los arrienda por tarifas diarias de entre $12.000 y $15.000. Ellos y los chanceros —es comadre de muchos— forman la principal red de colaboradores de la empresaria.

“Los mototaxistas salieron a protestar por la detención de ‘La Patrona’ hace dos semanas: a cada uno le tanquearon gratis la moto y le dieron $5.000”, reconoce un conductor, que se lamenta de los abusos que Enilse del Rosario ha cometido.

Sin embargo, esa plata la recuperó rápidamente: ordenó que en todo Bolívar se hiciera el chance con el número 19-32 (el de su casa). Por supuesto, nadie ganó.

“Aquí han aparecido muertos varios ganadores de premios grandes del chance, antes de cobrarlos. Un señor al que llamaban ‘El Turco’ fue baleado después de discutir con un hijo de ella, lo mismo un muchacho de 17 años al que llamaban ‘Mingo’. El periodista Víctor Prins fue asesinado después de publicar un pasquín contra la administración, lo mismo que tres mototaxistas que los repartieron.

Inclusive, el alcalde, Jorge Luis Alfonso López, hijo de ‘La Gata’, ha estado vinculado a escándalos con niñas menores de edad. Pero las autoridades no hacen efectivas las órdenes de captura”, asegura el conductor.

MALESTAR CIUDADANO. En Magangué son muchos los habitantes que viven agradecidos con la labor social de ‘La Gata’: organiza brigadas de salud en los barrios pobres, reparte mercados, rifa electrodomésticos, ayuda para la atención en salud, ordena el despacho de medicamentos y reformó el Hospital San José.

En su casa de Magangué -Enilse López tiene varias propiedades en Cartagena, Barranquilla, Santa Marta y Sincelejo- y en el hospital cada semana recibe a centenares de personas del común que van en busca de ayuda y a contarle chismes. “A doña Enilse le fascina el chisme, y paga bien cuando son buenos”, aseguran quienes la conocen.

Pero nada es gratis. Como tiene el control del hospital, los puestos de salud, la EPS y las IPS, ha puesto a más de 200 empleados a través de una cooperativa que ella misma creó.

“Es como una bolsa de empleo: les cobra el 30% del sueldo. A mi hermana, una enfermera graduada y con experiencia, se quedó mirándola y le dijo: ‘Tienes pinta de portera’, y la contrató como portera”, dice un ex empleado del centro asistencial.

El entrevistado explica que a los empleados les acumulan varios meses el sueldo, y Arquímedes les compra la nómina atrasada al 20%, 30% ó 40%. A veces es ella quien paga la nómina en efectivo —se dice que siempre lleva consigo $40 millones—. “Le retiene $30.000 mensual a cada uno para la Fundación de Wendy Vanesa”.

Eso sí, dice la fuente, “ningún abogado se atreve a emprender acciones jurídicas, por físico temor”.

EL DATO CLAVEWendy Vanesa, la hija de ‘La Gata’, es en realidad hija de José Domingo, su hermano, asesinado por la guerrilla hace una década. Ella le dio sus apellidos.
Hay también quienes recuerdan que Arquímedes es concejal de Magangué, pero no terminó ni la primaria. “Él es dueño de muchos carros blindados y muchas motos, pero no sabe manejar. Pero es un bacán: antes de meterse a la política ayudaba a la gente pobre, organizaba fiestas, daba regalos a los niños y repartía refrigerios a todo el mundo”, añade un comerciante.

La vida en Magangué gira en torno del Parque Wendy Vanesa, que fue bautizado en honor de su hija y que tiene su sede en la casa de ‘La Gata’.

La mujer mandó refaccionar el parque principal —a los trabajadores les ofreció $15.000 diarios, pero sólo les pagó $5.000—, le cambió el nombre, lo encerró y ahora los niños tienen que pagar $500 para montar en los juegos.

“Para ella todo es plata”, comenta una madre de familia.

Ese mismo parque sirvió de escenario para el recibimiento de la niña, de 10 años, que ganó el ‘Concurso Miss Infantil Colombia’, hace tres años y luego el ‘Miss Universo Infantil’, en Perú.

“Eso fue con papayera, orquesta, carro de bomberos y tres buses repletos de palenqueras traídas desde Cartagena. A todas les pagó para que gritaran y aplaudieran. Es que doña Enilse puede comprar lo que sea”, dice una mujer.

Pero las cosas parecen comenzar a cambiar. Hace pocos meses se dio la primera manifestación en contra del Alcalde de Magangué por la falta de agua en el sector de San Mateo.

Ese día, ‘La Gata’ venía de Barranquilla, pero la turba no la dejó pasar. En cambio, recibió insultos de cientos de habitantes desesperados por la falta de líquido en una ciudad con 40 grados de temperatura. “Criminal, asesina”, le gritaban.

“Muertos de hambre, yo les he dado lo que los politiqueros les han quitado”, respondía ella.

Así es ‘La Gata’. Amada y odiada. Generosa e implacable. Una mujer que, más para mal que para bien, se ha convertido en la ama y señora de muchos pueblos de la sabana de Bolívar.

El poder de ‘Doña Enilse’

En sus épocas de candidato a la Alcaldía de Magangué, Jorge Luis Alfonso López permanecía a un costado mientras su señora madre, Enilse del Rosario, tomaba el micrófono y animaba al público, en su mayoría proveniente de los sectores más deprimidos de la ciudad.

Él es apático a la política, pero ante las multitudes que ‘La Gata’ le organizaba —traída con prebendas— no le quedó más remedio que aceptar la postulación que, finalmente, ganó casi sin contendores.

Pero no es la única campaña política que ha patrocinado. Hoy las calles del puerto están literalmente empapeladas de azul conservador, pues su otro hijo, Héctor Julio, es candidato a la Cámara, y se da como seguro parlamentario.

“Los políticos de Bolívar temen que ella se quede con los cinco cupos a la Cámara que tiene Bolívar, ya que puede mover más de 300 mil votos”, dice un allegado a un candidato al Congreso.

La propia Enilse afirmó en una entrevista que si decide lanzarse al Senado para defenderse de los ataques de sus detractores “sería capaz de conseguir la más alta votación de Bolívar”.

Sin embargo, el verdadero temor de la clase dirigente radica en que tras su detención pudiera delatar los vínculos con muchas campañas, pues ha apoyado económicamente hasta la del propio presidente Álvaro Uribe, quien admitió que recibió dineros “de los empresarios del chance”.

El poder de la ‘La Gata’ es tal, que en voz baja se dice que todos, casi sin excepción, han recibido su apoyo económico. “A todos les hace firmar una letra en blanco”, asegura la fuente.

La pelea más fuerte se libró hace pocos meses, por los concejales de Cartagena que se los disputaba con el senador Vicente Blel.

“Ella se los ganó con dinero”, sostiene un conocedor de la política regional, y recuerda que les ofreció $80 millones a cada uno, a cambio de apoyo para Héctor Julio.

En Cartagena, como en Magangué, todos hablan de lo mismo: que ‘La Gata’ ha financiado campañas al Senado, a la Cámara y a “más de un Presidente”.

Por ejemplo, se menciona del apoyo económico y electoral que han recibido los actuales gobernadores de Bolívar, Libardo Simancas, y los de Magdalena y Sucre, y aspirantes al Congreso como Daría Galvis —fórmula al Senado de Héctor Julio—, y senadores como Jesús Puello y William Montes, o el alcalde de Cartagena Nicolás Curi.

En Magangué se asegura que a cada empleado de la Alcaldía, a cada chancero, a cada profesor, ‘La Gata’ le exige 30 votos a favor de su hijo, el aspirante conservador a la Cámara.

“Ayudo a los políticos cuando son una buena opción. Como soy líder en la región, la gente vota por quien yo les diga”, le confesó ella a la Fiscalía en Bogotá.

Y corroborando su afirmación, enumeró una larga lista de senadores, gobernadores, alcaldes, diputados y concejales de diversas zonas del país a quienes ha apoyado en sus aspiraciones. Inclusive, recordó cómo lideró la campaña a la Presidencia de César Gaviria en Magangué. “A él le ayudé con votos”, dijo.




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