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Colombia, Lunes 1 de Septiembre de 2014
Nacional
'Colombia no es indiferente'
Febrero 10 de 2003


Una consigna repetida durante la multitudinaria marcha de ayer fue la de pedir pena de muerte para los terroristas. Los ciudadanos lo exigieron con pancartas y con gritos.
Reuters / El Pais
El cardenal Pedro Rubiano presidió la misa campal con que se cerró una multitudinaria marcha de protesta.

Por lo menos quince mil personas marcharon en Bogotá, en protesta por el atentado terrorista del pasado viernes contra el Club El Nogal.

¿Eso servirá de algo?, era la pregunta generalizada de quienes caminaron, hora y media, desde el Cementerio Central hasta el Parque Simón Bolívar.

La respuesta la encontraron de boca del Cardenal Pedro Rubiano Sáenz, uno de los máximo jerarcas católicos de Colombia: "Ante estos hechos no somos indiferentes. La paz debemos construirla así nos cueste. No podemos dejarnos arrinconar, ni arrodillar ante el terrorismo, ni la violencia".

"Tal vez esta marcha pase a la historia como todas las otras, en las que el sector de turno que se ve afectado por los actos terroristas, hace carteles y saca sus pañuelos blancos. Pero es la única manera que tenemos para gritar y sacar todo el dolor que tenemos", dijo Marcos Leal, uno de ciudadanos que sintió la explosión muy cerca de su apartamento, al norte de Bogotá.

Al frente de la marcha estuvieron el alcalde de la ciudad, Antanas Mockus; sus secretarios de Gobierno; la ministra de Defensa, Martha Lucía Ramírez, y la ex candidata Noemí Sanín, seguidos por empresarios, vecinos del sector del Nogal y otros colombianos. Todos llevaban una sola consigna: "Basta ya de violencia".

Los rostros pintados con el color de la bandera nacional, no podían ocultar la inmensa tristeza por lo ocurrido. Paso a paso la calle 26 (una de la principales vía de la capital) se fue transformando en un río humano de reclamo a los violentos.

Una mujer de baja estatura con camiseta blanca y notablemente afectada había podido pasar por una ciudadana del común, de no ser por la cantidad de escoltas que la acompañaban. Se trataba de la primera dama, Lina Moreno de Uribe, marchando con la sencillez que la caracteriza siempre.

Las consignas de los ciudadanos reclamando paz, estaban acompañadas con una solicitud directa: "Necesitamos resultados reales, no basta con capturar a uno que otro terrorista. Queremos resultados efectivos y prontos", señaló, por ejemplo, Manuel Navarrete, otro marchante.

Al llegar al parque Simón Bolívar, que está ubicado en la mitad geográfica de Bogotá, el cardenal Rubiano Sáenz esperaba en el templete (el mismo que fue visitado por el Papa Juan Pablo II) a los manifestantes para iniciar la misa en homenaje de las víctimas del atentado.

Tras el ingreso, la primera dama, Lina Moreno, saludó a las autoridades civiles y se retiró atendiendo una recomendación de su jefe de seguridad. Al pasar, la gente le brindaba aplausos y le gritaba: "Viva el presidente Uribe", "Uribe amigo el pueblo está contigo", "siempre adelante, los necesitamos". Ante las manifestaciones de aprecio, Lina Moreno lloró, mientras salía en medio de una improvisada calle de honor.

Ya en la misa, el Cardenal Rubiano, dijo durante su sermón que los terroristas que perpetraron el atentado, "no podrán encontrar en los colombianos ninguna aceptación y llevarán para siempre el sello de Caín, porque la sangre de los inocentes clama al cielo".

Al instante los aplausos de la multitud se mezclaron con los gritos de dolor de algunos de los familiares de los muertos: "Basta ya bestias". Luego, la caravana partió hacía la zona del atentado.

La marcha terminó a pocas cuadras de la destruida sede del club El Nogal, con flores y plegarias por las víctimas.



Muertos fueron 34

Medicina Legal entregó ayer un nuevo reporte con el listado de personas que han muerto por causa del atentado.

De acuerdo a dicho reporte en el lugar de los hechos perdieron la vida 32 personas, en tanto que en clínicas cercanas fallecieron dos mujeres más.

También, Medicina Legal informó que hay sólo un cuerpo de un hombre de 30 a 35 años que no ha sido identificado, ni tampoco solicitado por algún familiar.

Además de los muertos cuyas identidades ya se conocían, ayer fueron identificados entre las víctimas Juan Sebastián Carrillo Sarria, de 10 años; Juan Pablo Jiménez Pinzón, 35 años; Yesid Osorio Castilblanco Roa, 25 años; Bella Nancy Méndez Díaz, 42 años; Jorge Andrés Arango, 40 años; Diego Salazar Peláez, 63 años; Iván Jiménez Cuervo, 59 años; Mauricio Domínguez Peñalosa, 48 años; Sergio Alejandro Muñoz Zalamea, 41 años, y Luis Fernanda Magno Varela, de 39 años.

Finalmente el secretario de salud de Bogotá, José Fernando Cardona informó que por la tragedia quedaron heridas 170 personas, la mayoría de ellas ya fuera de los hospitales. Quedan internadas 56 personas.

Sigue la búsqueda

Los socorristas continuaron ayer buscando sobrevivientes y cadáveres entre los escombros del destruido Club El Nogal.

El avance de los cuerpos de socorro en la estructura de nueve niveles, ubicada en la Carrera Séptima de Bogotá, se hizo con extrema lentitud, pues los rescatistas corren el riesgo de ver el piso desplomarse bajo sus pies por la fragilidad en que quedó el edificio.

Existe preocupación entre las autoridades de que haya más víctimas bajo los escombros, dado que muchas personas -una cifra no revelada por la precaución con que se maneja el tema- figuran aún como desaparecidas.

Mientras tanto, ayer los familiares de algunas de las víctimas que ya fueron reconocidas, velaban a sus seres queridos en las funerarias de la ciudad.

Es el caso de la familia de Alejandro Guzmán Cruz, quien a sus 22 años se convirtió en uno de los símbolos del atentado.

Para ello, sus primos, tíos y amigos se fueron acercando poco a poco a la funeraria Los Olivos en la calle 41 con Avenida Caracas.

En la ruta del centro, la Funeraria La Candelaria fue otro de los escenarios en donde el silencio fue roto por las plegarias de quienes pedían por la luz perpetua de Eduardo Mutis, de 36 años.


ColprensaBogotá

   
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