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Jueves 15 de enero de 2004
Informe / 2:45 p.m.
Chocó, un departamento convertido en botín de guerra

Mapa del departamento del Chocó con la ubicación de los grupos armados.
Colprensa
Chocó es el botín de guerra más disputado por los actores del conflicto armado en Colombia. Los grupos ilegales, en su afán por hacerse al control de la estratégica región, convirtieron a la población civil en su objetivo y el departamento en el mayor foco de desplazamiento forzado del país, según reveló el Observatorio de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la Presidencia de la República.

Según un informe sobre el panorama actual de esta sección del territorio nacional elaborado por el programa presidencial, desde 1996 el conflicto armado en Chocó entró en un proceso en el que las víctimas derivadas de la violencia son mayores entre la población civil que entre los combatientes armados. Chocó es uno de los pocos departamentos en el que el comportamiento de los homicidios está ligado al desenvolvimiento del conflicto armado. En los últimos seis años, el índice de asesinatos aumentó de 50 a 200 casos.

Las estadísticas manejadas por el Observatorio demuestran que el 35 por ciento de los casos registrados se concentraron en Bojayá, el 25 por ciento en Quibdó, la capital del departamento; el 15 por ciento en Tadó, otro 15 por ciento se ha distribuido en El Carmen, San José del Palmar, Condoto, Itsmina y Ríosucio; mientras que el 10 por ciento restante se distribuye entre municipios del Urabá, el litoral y el alto Atrato.

En poblaciones como Carmen de Atrato se presentan tasas de homicidio entre 1990 y 2002, que han superado el promedio nacional y en la mayoría de los casos se ha evidenciado hechos denominados de limpieza social. En Quibdó también se presenta un alto índice de asesinatos selectivos así como el mayor número de secuestros.

Además, la capital del departamento recibió el 3,87 por ciento de los desplazados a nivel nacional entre 2002 y 2003.

Estas áreas, ubicadas a lo largo de los ríos Atrato, Baudó y San Juan, coinciden con la presencia de la Compañía Aurelio Rodríguez y los frentes 34 y 57 de las Farc; los frentes Ernesto Ché Guevara, Frente Manuel Hernández y Resistencia Cimarrón del Eln; el grupo Ejército Revolucionario Guevarista (Erg); y los bloques Elmer Cárdenas y Calima de las Auc, de acuerdo con información confirmada por los organismos de seguridad del Estado.

Incluso, las compañías de inteligencia confirmaron la existencia de un nuevo frente que estaría formando el Eln, el cual ha denominado Juan Camilo y estaría haciendo presencia en Tadó y en límites de Chocó con el departamento de Risaralda.

La presencia de las Farc es la más significativa, mientras que las autodefensas han ido creciendo con el narcotráfico que ha invertido en tierras. Este avance ha derivado en enfrentamientos entre subversivos y paramilitares, quienes persiguen en estas zonas fuentes de respaldo económico, político, moral y logístico convirtiendo a la población en escudo humano, aseguró el informe del Observatorio.

EL CONTROL A LA POBLACIÓN

“La estrategia de los grupos armados en el Chocó es ejercer control sobre los habitantes de regiones con valor estratégico atacándola o amedrentándola como una forma de acumular poderío y debilitar al enemigo”, agregaron los investigadores de la Presidencia.

El mayor valor estratégico del territorio chocoano es su posibilidad de servir como corredor entre las costas Pacífica y Atlántica con el interior del país. Las conexiones se hacen por ríos o caños ubicados cerca de la cordillera y las escasas vías que comunican al departamento con Antioquia, Risaralda y Valle del Cauca. Además, su cercanía a la frontera con Panamá refuerza las ventajas para el comercio de armas y de droga y la explotación ilegal de minerales.

Es el caso de las Farc en la parte norte del departamento, que busca mantener un corredor que comunique el mar con Antioquia, utilizando los ríos Jiguamiandó y Salaquí, utilizando a Juradó, en límites con Panamá como punto de llegada. El dominio de esas áreas vitales incluye retenes ilegales de cada grupo armado en los ríos y en las carreteras impidiendo el libre desplazamiento de los habitantes, el ingreso de víveres y aislando a la población.

El Urabá chocoano o Bajo Atrato, una de las regiones de mayor disputa, se ha convertido en la expulsora del 5.6 por ciento de la población a nivel nacional. Los desplazados son en su mayoría miembros de comunidades Embera Katíos y de colonos venidos de Córdoba y el Urabá antioqueño. En las cuencas de los ríos Cubarandó y Jiguamiandó, las comunidades afectadas optaron por elegir la selva como punto de refugio.

De acuerdo con los reportes de la Fuerza Pública, durante el primer semestre de 2003 la actividad armada fue elevada. Se presentaron cinco enfrentamientos entre paramilitares y guerrilleros en áreas aledañas a Quibdó, El Carmen, Alto Baudó y Ríosucio. Los contactos de los frentes subversivos con unidades militares también se incrementaron, en particular en la región del Alto Atrato, y las Farc aumentaron su accionar con sabotajes, hostigamientos y emboscadas.

Los secuestros aumentaron el año anterior, y mostraron una mayor participación del Eln y el Erg, un movimiento subversivo que mantiene alianzas permanentes con las Farc. Más de la mitad de los casos se concentran en Bahía Solano, donde ocurrieron el 30 por ciento de los plagios, y en Quibdó, Lloró y Ríosucio el 25 por ciento; en Nuquí, Condoto y Bagadó se concentró el 15 por ciento y el Tadó y el Carmen otro 15 por ciento.

El análisis del programa de la Presidencia concluye que en el Chocó está en un punto en el que el bloque económico y la imposibilidad de acceder a los servicios mínimos ha obligado a la población negra, indígena y mestiza a generar mayores desplazamientos a los registrados hasta el momento.

PRESENCIA DE GRUPOS ARMADOS EN CHOCÓ

Frente 57 de las Farc: Se ubica en el norte del departamento, en las regiones de Urabá, el alto y medio Atrato. Cubre los municipios de Ríosucio, Juradó y Bojayá.

Frente 34 de las Farc: Comparte con el 57 la zona entre el
municipio de Bojayá y Quibdó, sobre las riveras del río Atrato.

Compañía Aurelio Rodríguez de las Farc: Comparte con el 34 el alto Atrato, entre Quibdó, El Carmen y Lloró, y los municipios de Itsmina, Novita y San José del Palmar.

Ernesto Ché Guevara del Eln: Hace presencia en Itsmina, Bagadó, Lloró, El Carmen y Tadó.

Frente Manuel Hernández del Eln: Se ha detectado en El Carmen de Atrato, Quibdó y algunos municipios aledaños.

Resistencia Cimarrón del Eln: Circula entre el litoral y la
serranía de Baudó, ensenada de Utría, Bahía Solano y Nuquí.

Ejército Revolucionario Guevarista (Erg): Actúa en alianza con las Farc cerca de El Carmen de Atrato, Bagadó, Tadó y San José del Palmar.

Elmer Cárdenas de las Auc: Casco urbano de Ríosucio, Bojayá y Quibdó.

Bloque Calima de las Auc: Sur del departamento y parte del valle del río San Juan.


Colprensa
 

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