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Entrevista

“Soy un hippie que no fuma marihuana”



Por Margarita Vidal


El arquitecto Simón Vélez, que impuso el uso de la guadua en el mundo, afirma que el cultivo de ese vegetal podría ser más rentable que el del café y se define como ‘godo-anarquista’.

Iconoclasta, provocador, boquisuelto, cínico y mamagallista, este arquitecto manizaleño, hoy uno de los más importantes del mundo, desarrolló el uso de la guadua en la construcción de pequeñas, medianas y enormes estructuras, gracias a una técnica de su invención que lo hizo famoso mundialmente y que lo ha llevado a realizar proyectos en los confines más lejanos del planeta.

A la larga lista de premios obtenidos en 25 años, acaba de añadir el premio Príncipe Claus para la Cultura, de Holanda, dotado de cien mil euros, que le fue entregado el 16 de Diciembre en Ámsterdam. Una de las motivaciones de la adjudicación reza: “La estética e innovaciones técnicas en bambú (guadua) de Simón Vélez han aumentado las posibilidades de la construcción y planteado un reto a las corrientes tradicionales de la arquitectura”.

Inventó un método para construir fundiciones y techos, de tal manera que transformó uno de los materiales de construcción más antiguos en un recurso moderno que cumple con las más estrictas regulaciones internacionales y que puede, inclusive, superar el acero. El Financial Times de Londres lo reconoció como el pionero del “renacimiento moderno” del bambú y le dedicó un artículo por su contribución al auge de la guadua, con la que se puede hacer desde papel hasta catedrales o construcciones de 5.000 m2, como la que Vélez construyó en la Plaza del Zócalo de México, o el Pabellón de 2.000 m2 en la Feria de Hannover.

Con más de 150 proyectos en su haber, Vélez sigue luchando para que en Colombia se cambie una vieja ley que prohibe cortar la guadua y para que se entienda, por fin, el enorme potencial económico que el uso de este material le ofrece al país. En este reportaje habla de estos temas y de su vida privada muy sui generis, que transcurre en un tupido bosque que logró erigir en plena Candelaria, el barrio más antiguo y tradicional de Bogotá



Desde el Minambiente estaban prohibiendo el uso del material más ecológico, el recurso forestal más importante, más sismorresistente, o mejor, sismo indiferente, que existe. Juan Lozano no le puso bolas a eso. Cuando me enteré, aunque ya no soy uribista, se le hizo llegar la razón al Presidente y él dio orden de incorporar un capítulo en mayúsculas sobre el tema de la guadua, con todas las de la ley. Lo redactamos con asesoría de un grupo de ingenieros y va a evitarnos la vergüenza internacional de que el país donde nació la cultura de la construcción en bambú -la guadua es un bambú -, prohibiera el uso de este material.

¿Cuándo y por qué descubrió esa técnica?

Por hippie. Risa. Soy un hippie que no fuma marihuana. Llevo 40 años trabajando como arquitecto y con guadua unos 25. También trabajo con acero y concreto porque no soy fundamentalista. Hoy, con la urgencia de salvar al planeta estos materiales adquieren mucha validez y en el exterior les paran muchas bolas. Tantas, que este premio se le debe a la guadua y a una cultura que, de pronto, apareció como solución de continuidad de la tradición antioqueña, en el viejo Caldas, de construir con bahareque. Básicamente lo que yo hago es un bahareque moderno.

Y, ¿en qué consiste su técnica?

En inyectar cemento donde hay uniones. La guadua es hueca y por consiguiente si pones un tornillo, éste coge aire. Si se inyecta cemento líquido, ese punto se vuelve sólido y los tornillos y herrajes agarran. Esa bobada a nadie se le había ocurrido.

¿Ya la hizo patentar?

No porque lo que nadie puede copiar es lo que uno sabe hacer. Los gringos son tan obsesivos con eso que hay hasta posiciones de yoga patentadas. Risa.

Usted es un arquitecto rural, más que urbano, pero hace dos años realizó el trabajo más urbano que ha existido en la tierra, según dice: cinco mil metros cuadrados de construcción en la Plaza del Zócalo, de México para presentar la obra de Gregory Colbert y este año la repetirá en Río de Janeiro. ¿De dónde salió toda la guadua para esa colosal estructura?

De Colombia y hubo la calamidad de que en el mismo barco en que llegó la guadua, descubrieron, en otro contenedor, el cargamento mas grande de coca que se ha decomisado en la historia de México. Salió de Buenaventura y mientras la DEA y Antinarcóticos nos destrozaban dos contenedores de guadua completos buscando droga, un contenedor relleno de cocaína, sin ningún ocultamiento, estaba en ese mismo barco. Lo descubrieron gracias a la guadua que llamó la atención en otros organismos que no estaban ‘arreglados’, porque surgió el tema del medio ambiente y la protección fitosanitaria.

Está realizando un proyecto gigantesco en Shanghai. ¿Cómo llegó a él?

Un grupo de arquitectos de la India me encargó el diseño. Es una feria monstruosa cuyo recinto tiene cinco kilómetros de largo por tres de ancho. Cabe una ciudad enorme ahí y albergará una Exposición Universal de Tecnología, Cultura y demás temas habituales en este tipo de ferias.

¿Por qué dice que negociar con un chino es de las calamidades más grandes que le pueden pasar a uno?

Porque son una cultura antigua, que se las sabe todas. Son tan astutos, que los negocios de todos los países asiáticos son dominados por China y la gente más rica de cualquiera de estos países, fuera de Japón, es china. Son unos monstruos para trabajar, para negociar y son además muy inteligentes.

Por eso les funciona esa mezcla de comunismo con mercados...

Claro, ellos nunca han tenido democracia, ni les interesa, ni la necesitan, pero sí están metidos a fondo en el tema capitalista.

Entiendo que en Colombia está prohibido cortar la guadua. ¿Por qué dice usted que es un cultivo ‘ilícito’?

Hay una ley muy vieja que dice que la guadua está en vías de extinción. Como hay mucho ayatolá ecologista, está prohibido cortar guadua y desde ese punto de vista es un cultivo ilícito. Habría que decir, que es el único para el que no necesitamos pedirle permiso a los gringos para legalizarlo.

¿Por qué en la Ley Forestal no se contemplaba el tema de la guadua?

Estuvieron cinco años preparando esa ley, hecha por ingenieros forestales que odian la guadua porque la asocian a pobreza tercermundista. Piensan que como no es un árbol de madera maciza, no tiene uso. Pero aunque la guadua no es un árbol sino un pasto, produce madera. En la chimenea quema igualito a la madera.

¿Qué se está haciendo para solucionar eso?

Nada. Mis amigos Germán Vargas y Gustavo Petro, cuando les comento el tema, se mueren del terror de que los acusen de antiecologistas. Como está prohibida la extracción de la guadua, eso lo manejan las corporaciones regionales, lo cual genera una corrupción muy pendeja que da mucha rabia. Yo nunca le he comprado guadua al dueño de una finca. Solamente le puedo comprar al testaferro de los pequeños funcionarios que dan los permisos de extracción. Al dueño jamás le dejan cortar una. Pero no es que esas entidades sean corruptas o que un directivo esté metido en un chanchullo. Es una corrupción de retén.

“Mi papá acostumbraba a decír que los dos grandes placeres de la vida eran: subirse a una mujer y bajarse de un avión”.
Pero ¿la guadua no es, prácticamente, una maleza que crece rápido?

Si, pero nadie la siembra porque está prohibido cortarla. Queremos montar una industria gigantesca de pisos de guadua y no podemos porque no se puede montar una industria sobornando policías en los retenes. Piense en que el 15% de los pisos de madera que se consumen en Estados Unidos son de bambú chino. Colombia podía atender el 50% de esa demanda, desde un sitio más cercano y con mejor calidad.

¿Cambiando el tema y recogiendo un dato de alguna respuesta anterior, por qué ya no es uribista?

Porque es como si a uno el mayordomo se le queda en la finca de por vida. Eso no es elegante. Esto es una democracia entre comillas que se nos está volviendo república bananera. La alternancia del poder es fundamental en un régimen democrático. Quedarse porque se tiene mucha popularidad no es serio. El Presidente está dedicado a repartir plata en los estratos más bajos. A regalarla, igual que Chávez. Mi percepción es que tenemos a dos sicópatas manejando dos países vecinos y no sabemos en qué pueda terminar esa experiencia. Por otro lado, yo soy paisa, pero estoy mamado de los paisas. El país no aguanta uno más.

¿De qué partido es?

Soy un godo-anarquista, pero me gustan Germán Vargas y Petro.

¡Pero si son como el agua y el aceite!

De eso se trata.

Volviendo a la guadua, entiendo que presentó un proyecto muy interesante para Indonesia. ¿De qué se trata?

Estará en Zumba, una isla muy remota, a más de una hora de vuelo en jet desde Bali, que se conserva como en la edad de piedra y donde se levantan las olas más grandes del mundo para surfistas. Será un hotel para millonarios porque llegar allá es muy costoso. El producido del hotel se destinará a ayudar a unas comunidades vecinas, muy primitivas, con programas de salud y educación, con el fin de hacerle contrapeso a unos misioneros cristianos que están por allá tratando que esas tribus, que todavía tienen sus religiones animistas –mucho más antiguas que el budismo o el hinduismo-se conviertan al cristianismo. Con la crisis, está quieto el proyecto y yo trato de descansar porque mi viajadera es excesiva.

¿Entiendo que su papá y su abuelo también eran arquitectos?

Mi abuelo era el equivalente a un arquitecto, toda una autoridad y mi papá estudió en EE.UU. Yo estudié arquitectura en Los Andes, pero no aprendí nada, porque las universidades privadas son de garaje. Además, no hay libertad de cátedra. Un profesor de los Andes que diga lo que piensa, al siguiente semestre no está. Y sin libertad de cátedra no hay buena educación.

Pero ¡dos de sus hijas estudiaron en Los Andes!..

Sí, y cuando un amigo me preguntó por qué estudiaban en Los Andes y no en la Nacional, le dije: porque prefiero que se me coman las hijas en Los Andes y no en la Nacional. Risa.

Muy realista. ¡Y elitista!. Risa . Cuénteme la historia de esta casa. ¿Cómo logró hacer crecer un bosque en medio de La Candelaria?

Mi papá me dio una plata para comprar apartamento en Chapinero y como yo era hippie y estudiaba en Los Andes, este sector me pareció una maravilla. Compré un inquilinato que estaba vuelto mierda, lo tumbé, dejé el lote e hice una casita diminuta porque quería tener mas jardín que casa. Después fui comprando casas aledañas. Esto lo arrancamos con mi amigo pintor, Genaro Mejía, con quien tengo un matrimonio perfecto, porque es un matrimonio sin sexo. A él le gustan los hombres y a mí las mujeres. Risa. Porque ¿sabía usted que lo que acaba el matrimonio es el sexo? ¿Uno por qué quiere tanto a la mamá? Pues porque no tiene sexo con ella. Risa.

No me haga reír. Usted es más boquisuelto de lo que me habían dicho. Hábleme del cuadro que preside su sala, donde usted posa en pelota para Luis Caballero.

Lo compré hace poco, pero él lo hizo hace muchos años, cuando yo tenía 35. Yo soy el único modelo que le posó en pelota y que no ha muerto de Sida, porque él pintaba era por morbo.

Y, si no es indiscreción, ¿ese gran retrato donde todo es enorme, corresponde a la realidad?

Pues me hizo las cabezas más chiquitas. Risa.

Recontrarrisa. ¿Actualmente está casado, separado o viudo?

Todas, pero ahora no hago infeliz a ninguna mujer porque vivo sólo con mi nieta mayor a la que asumo como hija y ella me dice papá. A mis hijas les tengo prohibido casarse porque los colombianos no servimos para nada. ¿Cuando ha visto que un hombre en Colombia sirva para algo?

-Risa. Sin embargo, hay algunos que inventan vainas interesantes como el uso de la guadua en la construcción y otras bobadas…

Pero somos muy malos maridos. Yo me he casado como cinco veces y también he sido mal marido y muy perro. A uno lo educan en una cultura machista que perdona la arrechera y ya las mujeres no aceptan eso.

Bueno, pero me imagino que vive feliz en su entorno matriarcal...

Sí, porque me gustan las mujeres pero no le rindo cuentas a nadie. Yo ya me retiré del sexo. Ya puedo ser gay si me da la gana, porque, sin sexo, me da lo mismo estar con un hombre que con una mujer. Una relación completamente bisexual. Risa. Y ahora que no hay sexo, estoy muy cómodo con mis amigas porque les descubrí una faceta distinta. Antes, lo único que yo quería era encaramármeles y punto. Nunca supe cómo era una mujer realmente. No tenía ni idea de que ellas existían más allá del sexo. Y he descubierto que pueden ser interesantes

¿Y no será que con el Viagra podría revertir esa ‘melancolía’?

No. ¡Qué pereza! Antes me tomo una droga veterinaria para que a los caballos no les funcione! Risa.

Me late que está usando este reportaje para lanzar anzuelos. ¿Qué hace su hijo?

Estudiaba arquitectura en Medellín y lo hice salirse de allá porque le dije: si uno es paisa y se queda en Manizales, en Medellín o en Armenia, queda igualito al presidente Uribe, y uno no puede ser tan montañero. En Bogotá, a pesar de estar tan aislada del resto de Colombia, por alguna razón la gente es más cosmopolita.

¿Tolera los yernos?

Son pasajeros. Mis hijas a veces tienen marido, a veces no. Incluso la mayor, que estudió literatura, sus dos mejores amigos son gays y se pusieron de acuerdo para tener un hijo. Mi hija y los dos novios gays hicieron un trío y tuvieron gemelos, niño y niña. Ahora están en el conflicto de qué apellido ponerles. Mi otra hija también tuvo dos niñas mellizas.

Ya veo que ésta no es propiamente la familia Ingalls. Hay una gran libertad de todo tipo, una familia muy liberal. ¿Cómo están de religión?

Ninguna. Pero hice una iglesia - sin religión- en una finca que tengo en Cartagena, para ofrecérsela a mis amigos que se quieran casar por segunda o tercera vez, o que sean gays y quieran casarse de blanco, y en otras iglesias no los dejan. Yo sí creo que hay ciertos eventos en la vida que uno debe hacer con un ritual espiritual. Como uno ya abandonó su vida religiosa, sus creencias, está empobreciendo su vida enormemente, porque hay ciertos rituales, diseñados miles de años atrás, para marcar ciertos hechos ante uno mismo y ante la comunidad a la que pertenece.

Bautizó a sus nietas pero abandonó la religión, ¿por qué?

Porque fui educado y violado por curas y los odio con toda el alma.

¿Alguna vez los denunció?

No, pero cada vez que me preguntan o lo recuerdo, lo digo con mucha rabia.

¿Por qué nunca dijo nada?

Porque uno lo asume como un karma, digamos. A mucha gente le ha pasado porque también la sociedad ha sido muy tolerante.

¿Fue esa la razón por la que perdió la fe, o por contraposición a las enseñanzas religiosas?

No sé; tampoco soy ateo porque para ser ateo hay que tener fe y negar a Dios es un acto de fe.

¿Cuándo se casó por primera vez?

A los 22, con una prima. Mis papás eran primos y mis abuelos también. En esos pueblos la propensión al incesto es alta.

Y, dígame, ¿en Manizales hay muchos con colita de cerdo?

Risa. No, porque son parentescos lejanos. En ‘Cien Años de Soledad’ el incesto es entre hermanos.

En sus propias palabras

  • "La guadua podría ser una industria mucho mas importante que el café, porque la calidad de la guadua de aquí, por razones ecológicas y de suelo, es sumamente buena.”

  • "Me gustaría que hubiera una izquierda fortalecida y una oposición importante, sea cual sea el gobierno porque país sin oposición está muerto”.

  • "A mi hijo, por que su papá era Simón Vélez no lo recibieron en ninguna universidad colombiana para estudiar arquitectura, porque ni las quiero, ni me quieren.”



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