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Viernes 25 de Julio de 2014
Polémica
Códigos militares: bromas y apuestas que cuestan vidas

www.elpais.com.co/Colprensa

Las quemaduras a cinco soldados por parte de sus compañeros en un Batallón del Valle del Cauca y que le causaron la muerte a dos de ellos esta semana, abrieron la polémica en el país sobre la cultura interna de los militares.

A esto se suma la presunta apuesta entre un grupo de soldados con un oficial del Ejército en un Batallón de Bogotá, en el que se vio en un video al superior dándoles tabla a sus subalternos.

En las guarniciones militares, verdaderas culturas cerradas, existen códigos internos, muchas veces aplicados a espaldas de los superiores, con los que la vida se hace más dura para los novatos, que luego, una vez antiguos, aplican a los recién llegados en una cadena sin fin.

La vida militar es, dicen los expertos, una cultura encerrada en sus propios límites dentro de las paredes de los batallones, con todos los componentes básicos de una pequeña sociedad: Lenguaje, jerarquías, comportamientos, roles y hasta excesos, como los conocidos esta semana. Aunque, como bien dicen fuentes castrenses, "no se puede juzgar a doscientas mil personas por la acción de cuatro desadaptados".

El pasado cuatro de enero el Ejército comenzó el año nuevo con un escándalo. Un grupo de soldados apostó supuestamente con un oficial a quien se demoraba el menor tiempo en armar y desarmar un fusil.

La apuesta consistía en un permiso de días para los soldados o en tablazos dados por el oficial a sus subalternos.

Una semana después militares adscritos al Batallón Codazi en Palmira, Valle, le jugaron supuestamente una `broma´ a sus compañeros con el llamado "juego del dragón" , en el que le prendieron fuego a sus camas. El hecho dejó como resultado la muerte de dos militares y heridas a tres más.

Con estos hechos, el país recordó que hace un año 21 militares fueron sometidos a torturas en momentos que recibían instrucción militar en un Batallón del Tolima.

"Llegaron los coscos”

Existe dentro del Ejército una clara diferencia entre los mismos soldados: Los antiguos y los demás. A los recién llegados les llaman ‘Coscritos’, o ‘Coscos’, o ‘Mocos de pañuelo’, ‘cosas con pelo’, términos acuñados con el paso de los años entre los mismos soldados con la clara intención de hacerles ver a los nuevos jóvenes quienes debe ser respetados.

Y es que entre más tiempo se lleve en el servicio militar, esa antigüedad se traduce en poder. Los antiguos, que son quienes están más cerca de llegar al final del periodo destinado para la prestación de su ‘servicio a la patria’, hacen ver su experiencia y respetar su jerarquía.

"El poder dentro del Ejército se basa mucho en la antigüedad. Entre más antiguo menos lo molestan, menos lo persiguen. Por eso lo fundamental es que pase el tiempo", contó Francisco Merchán*, un soldado raso que estuvo por 17 meses en Villavicencio prestando su servicio en el batallón aerotransportado Serviez, en el año de 1995.

"Eso es una tradición. En todo lado pasa eso. Cuando llegan los soldados nuevos, reclutas que uno también llama, uno quiere que le tengan respeto. Es cuando se les ordena y les dice ‘se me va de aquí, ya no lo quiero ver’, o ‘tres y no lo veo a mi redonda’, ‘deme cigarrillos o si no nos vemos por la noche’, son como amenazas" , relata Merchán.

Esa tradición, como lo relata Francisco, se repite en una y otra ocasión cada tanto que llegan los soldados reclutas, que a su vez, cuando son antiguos, quieren ver sufrir a los nuevos lo que ellos vivieron en sus primeros meses.

"Claro, esa es la tradición del soldado. Usted quiere su antigüedad y no se la monta nadie, es más ni los ‘cuadros’, que son los oficiales y los suboficiales. Ellos no se la montan a usted. Está con más libertad, no puede hacer lo que quiera pero nadie lo molesta", continúa.

Por eso y para que les quede claro a los nuevos muchachos, los antiguos tienen algunos rituales de iniciación o para decir de alguna manera de "bienvenida" , que no es tal.

"Le sacan lo que trae usted de la civil, le quitan la maleta, le abren el baúl, le quitan las cosas, se las cambian. El antiguo quiere la ropa civil porque como el otro se va a quedar, ya no la necesita", señala en su narración Francisco.

Pero también existen los planazos, no sólo contra los nuevos, sino como una forma de castigo para quienes cometan errores. Por ejemplo, hay una especie de ritual de iniciación que los uniformados llaman "sacatripas". Ésta es una practica de los antiguos contra los reclutas.

"Varios de los antiguos alzan al soldado de los pies con la cabeza hacia abajo. Mientras lo sacuden, le pegan un planazo con una tabla sobre las nalgas, uno por cada mes que llevan los antiguos en el servicio. Si los más viejos están a punto de salir tiene 15 ó 16 meses, ese número de planazos recibe el recluta" , continuó con su relato Francisco Merchán.

Si algún recluta nuevo no le cae bien a un grupo de soldados antiguos, la historia sigue. "Cogen a tabla, le dan un planazo en la noche, o le echa agua. Comienzan a mentarles la madre todos los días, eso es el desayuno, almuerzo y comida de todo soldado regular o les ponen apodos", dijo.

"A mí me hicieron muchas veces ‘el pellizco del pato’, que le halan la nariz con la gorra como para arrancársela o le daban ‘marranazos’, con la palma de la mano en el cuello", relató Juan Domínguez*, otro joven que prestó su servicio militar en el batallón Bárbula de Puerto Boyacá.

Pero peor que no llevársela bien a un soldado antiguo, es estar "pintado" (o caerle mal) a un cuadro, que son los mandos oficiales en el batallón, que van desde los dragoneantes, hasta suboficiales y oficiales.

Si eso pasa, las consecuencias para el soldado, bajo la presión del entrenamiento militar, pueden llegar a ser trágicas.

"Eso pasa cuando usted ‘se pinta’ con un cuadro y él se la va a montar por lo que sea. O porque fuma marihuana, porque toma, porque usted no se queda a juramentar gente, todo los días lo van a tener volteando, haciendo ejercicio hasta que se desmaye, hasta que diga no puedo más. Mucha gente se aguanta y otra no", continúa en su relato Francisco.

Los castigos

De acuerdo con Merchán, hay castigos excesivos, que parten sobre todo de errores que ponen en peligro al resto del grupo que está patrullado o porque algún soldado no le cae bien al superior.

"Un compañero cometió un error alguna vez al disparar donde no debía y alertó a una gente que estábamos buscando. Entonces lo amarramos de pies y manos y le pusimos un plástico negro encima. Se imagina usted cómo sufrió, con el calor que hizo ese día", continuó en su relato.

Además explicó que es común, cuando se falla en un entrenamiento o se comete una "embarrada" en un patrullaje, cada soldado le da un planazo a los responsables, tan fuerte como pueda. "Hay que darle con alma y corazón, hasta que comience a chillar, a llorar, porque es que si uno les pega pasito, entonces uno es el que se pone para que los demás lo casquen. Eso es una tortura fuerte", añadió.

Otro castigo común, pero mucho más fuerte es "La Pieza" . "Es como la cárcel del batallón. Si usted la embarra, por ejemplo le pegó a un dragoneante, o se robó una plata o ha atracado en el batallón, se puso a palear, desertó y lo cogen, pues entonces conocen el sitio que se llama la pieza. Allí meten a quienes están detenidos", relata Francisco.

El problema es que los revuelven a todos, no importa la falta que cometan. "En mi tiempo hubo un antiguo que apodaban ‘el marrano’ porque llevaba un año allí. Entonces, cuando alguien nuevo llegaba a La Pieza, el tipo le pegaba un planazo al recién llegado por cada mes que estuviera recluido" , narró.

Los excesos

Además de algunos castigos, en los batallones se viven otro tipo de excesos. El consumo de algunas drogas es uno de ellos, según narraron los ex soldados. "Hay una sustancia que se llama ‘Chimú’ y que la venden en Villavicencio. Este estimulante lo utilizan algunos soldados profesionales. Eso se lo ponen en el paladar, no se puede digerir, es como un chicle. Esto no le da sueño, no le da cansancio, no le da hambre, es un completo tonto andando pero así está pilas" , relata Francisco Merchán.

La diferencia entre un soldado raso y uno profesional es que los segundos adquieren otro entrenamiento más estricto todavía, pero no tanto "volteo" como a los reclutas y antiguos. "Además están devengando un sueldo alto y tiene como una inmunidad", aclara Merchán.

(*) El nombre fue cambiado por petición del entrevistado.




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