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Jueves 24 de Julio de 2014
Revelaciones | ENTREVISTA COMPLETA
“El verdadero amor es brujería”

Por: Alda Mera - Reportera de El Pais

“Bill es un hombre pobre, pero profesional, es un asesor de empresas, inteligente, sano, honesto y fiel. Lo adoro”. Fotos: Colprensa El Pais
El nombre de Regina 11 evoca de inmediato a la mentalista paisa que blandiendo una escoba como símbolo de a limpieza, desde su Movimiento Metapolítico Unido, les hizo la competencia a caciques y manzanillos, quitándoles votos que la llevaron al Senado, la Asamblea y el Concejo de Medellín y Bogotá, su plaza más fuerte.

Después de sufrir la muerte política, quien fuera la viuda del antioqueño Luis Restrepo –padre de sus cuatro hijas– y del actor norteamericano Danny Liska, a los 68 años acaba de contraer matrimonio por tercera vez con el estadounidense William Corraline.

La boda fue una fastuosa ceremonia en Orlando, Florida, el 17 de octubre, y el pasado jueves, día del cumpleaños de ‘Mamá Regina’, la refrendó con un solemne rito metafísico de sello casi cinematográfico en el Taj Mahal del Parque Jaime Duque, de Bogotá.

Allí la acompañaron 2.100 invitados, incluidos seguidores suyos de Australia, España, Japón y México, países donde se agotan sus diez libros y que ahora la tienen preparando la segunda parte de su autobiografía.

¿Por qué dice que es hija de un casi cura y una casi monja?

-Porque a mi papá le faltaban sólo seis meses para ser sacerdote cuando conoció a mi mamá, que era una rezandera también; se enamoraron y formaron su propia parroquia con 18 hijos, de los cuales soy la última gota. Por eso soy tan chiquitica –mide 1,54 metros–, porque no tenían materia prima para hacerme, no sé con qué me completaron.

¿Cómo fue su infancia?

-Fuimos una familia que se levantó con bastante pobreza, pero mis hermanos empezaron a estudiar y las cosas fueron cambiando. Pasamos del pueblo (Concordia) a la ciudad (Medellín), me trajeron de 6 meses, mi papá murió cuando yo tenía 8 años pero surgí por medio de mis poderes mentales.

¿Cree que nació predestinada?

-Mi papá fue maldecido por la Iglesia por haberse retirado del sacerdocio y sus hijos se morían, entonces yo tenía que venir a esa familia para estancar la muerte. Antes de nacer yo, murieron seis de ellos, de 8, de 11, de 14 años, y después no se volvió a morir ninguno. Ahora se están muriendo pero es de viejos, porque si yo soy la niña, de 68, imagínese cómo estarán los demás.

¿Cómo fue eso de que el día de su confirmación entró en contacto con su maestro espiritual?

-Ese día, luego de la confirmación, me metí en una alcoba oscura y me acosté. De repente todo se iluminó y empecé a ver una proyección como en un cine, vi un hombre que me dijo que mi papá tenía un librito, El Oficio Pardo. Le dije: ‘Yo quiero ver este librito’. Él se asustó porque ni mi mamá sabía de ese libro y más cuando le dije que lo tomara mientras yo lo leía sin ver, en perfecto latín. Ahí empezamos la conexión con Juan XXIII, que era mentalista y rosacrucista, a pesar de ser el Papa.

¿Por qué se llama Regina 11?

-En esa proyección el maestro también me dijo que yo iba a ser la maestra número once, que el mundo me conocería por ese número.

¿Por qué se casó a los 17 años?

-Desafortunadamente me casé muy joven, con Luis Restrepo, creyendo que ese iba a ser el esposo del que me habló el maestro, y resulta que con él lo único que tuve fue problemas e hijas.

¿Cómo fue su primera levitación?

-Yo dormía en la sala con dos de mis hermanas, que me daban muchas patadas, por cierto. Un día estaba mirando el bombillo y pensé: cuando esté grande y pueda apagar este bombillo, voy a hacer cosas, pero mi cuerpo se levantó para sacar el bombillo y se me reventó en la mano.

¿Y qué pasó?

-Mi mamá creyó que eso era brujería porque mi cuerpo estaba en levitación y me llevó donde el padre López Duque a que me exorcizaran, pero no me dejé. Me metí por entre la sotana del cura, que por cierto olía muy horrible, todavía siento ese olor, me decían que era el olor del santo y yo decía, pues no quiero ser santa. Y escapé corriendo.


Gustos:


Vestuario: lo que me quede bien, no busco marcas ni modas de ninguna clase.
Joyas: la joya matrimonial que Bill me regaló y una plaquita con una oracioncita en latín que le regalé a él y sirve de protección.
Perfume: no sé, porque todo lo que me aplico me lo regalan. Lo único que hago es magnetizarlo y lo uso en siete lugares diferentes del cuerpo.
Libro: casi no leo metafísica, como todo el mundo piensa. Me gusta García Márquez, Julio Verne y leo mucho química.
Plato preferido: nunca como carnes rojas, sólo pollo y pescado.
Música: jazz y la popular estilizada, la zarzuela y bailar.
¿Su primer esposo no creía en sus poderes?

-Él no creía en lo que no le convenía. Un día me dijo: ‘Tienes que darme el número de la lotería’ y le dije: ‘No se lo digo porque eso trae muy malas consecuencias’ y me presionó tanto que hasta se lo dije; se ganó tres loterías en el mes, pero eso lo llevó a la muerte porque compró sus cosas y se le olvidó que tenía unas hijas y una esposa e hizo todo a nombre de un amigo, pero cuando quiso traspasarlas a nombre mío y le pidió al hombre la firma, el hombre lo mató.

¿Cómo fue esa etapa de viudez?

-Tenía tres hijas pequeñas y una en el taller (estaba en embarazo). Trabajé como fotógrafa en todos los cuarteles de Colombia y me iba bien. También hacía vestidos tejidos, puse un taller y trabajé con obras manuales, dictaba cursos de artesanías, inclusive El Pais, en Cali, me prestó un local para dictar los cursos de inmortalización de flores y mandé unas muestras y gané el primer concurso mundial de flores en Washington. Me tocaba bien duro, trabajaba día y noche para sostenerlas, hasta que llegó Liska.

¿Dónde se doctoró usted en metafísica y ciencias políticas?

-En Nueva York. También me gané un concurso para ir a Nueva York, pero resulta que dijeron que tenía que enseñarles a ellos. Y terminé siendo maestra en las universidades de Estados Unidos.

¿Qué idiomas habla?

-Ninguno. Ni siquiera español. Pero cuando tengo mucha gente conmigo puedo hablar su idioma porque ellos me transmiten las palabras. Tengo ese fenómeno de recoger la energía de la gente, sus palabras, pensamientos.

¿Qué predicción famosa ha hecho?

-Cuando era senadora, un periodista me preguntó del Volcán Galeras y le anuncié la muerte de los siete científicos. Él se rió y le dijo a otro periodista: ‘Esa vieja está más loca, imagínese lo que me dijo’ y después iba para una concentración y me dijo: ‘Senadora, me quito el sombrero’, y le pregunté: ¿Por qué, qué le pasó? ‘¿Si sabe que el Galeras se acaba de tragar siete científicos?’, me dijo. Yo no lo sabía, pero lo había visto.

¿Y alguna predicción le ha fallado?

-Sí, sí, claro, muchas porque no soy Dios, soy humana como todo el mundo. Me falló la caída de Fidel Castro porque todos los cubanos que están en Miami quieren que él caiga y ese odio de lejos le da más fuerza. Entonces esa caída se cayó pero al piso.

¿Por qué decidió hacer política?

-Por estúpida y gracias al ex presidente Alfonso López Michelsen. Cuando me celebraron mis dos veces 20 en la catedral de Bogotá y llegaron cien mil personas, él me hizo vetar y quitar los programas de radio y televisión, no me dejaba entrar a los hoteles, no permitía que me arrendaran ningún local, entonces la única forma de comunicarme con la gente era metiéndome a la política.

¿Usted prometió que limpiaría el Congreso de la corrupción?

Allí tumbé mucha gente. Por ejemplo, al ex alcalde Gaitán Mahecha –Gaitán Malhecho, le decía yo–, que no me quiso dar permiso para hacer mi concentración en la Plaza de Bolívar. Y le dije al asistente: ‘Dígale al Alcalde que si no me deja hacer esto, lo vuelvo impotente’. Le dio mucha risa y escuché cuando le preguntó al asistente, ¿y será capaz de volverme impotente?, se asustó mucho y al final me dio el permiso.

ál fue su aporte a Colombia como política?

-ice mucho por el pueblo colombiano. Presenté varios proyectos, como la erradicación de los tugurios y el de recoger los locos y gamines de las calles, los cuales fueron aprobados. En Medellín se les hicieron los edificios y ya el río Medellín no tiene ningún tugurio. Presenté el proyecto de empleo para que todo el mundo trabajara, pero no me lo quisieron aprobar en el Senado por ser mío... fue mucho lo que hice por el pueblo, ayudé a muchísima gente y, sobre todo, conocieron a una persona honesta.

Pero fue procesada por corrupción...

-Me sacaron por ser honesta y por decir la verdad, me secuestraron, me condenaron y me llevaron a la cárcel porque la orden era que me fusilaran. Porque tres o cuatro de mis asesores del Senado acordaron que con el sueldo que iban a tener iban a pagar unos mensajeros, ellos se inventaron cosas para hacerme aparecer como corrupta, porque yo era la senadora estrella y no les convenía tener una piedra en el zapato.

¿Y usted perdió la investidura?

-Hasta la virginidad. Primero me quitaron la investidura y después volvieron y me llevaron dizque para quitarme la otra investidura. Es que son como locos. Cuando salí del secuestro y vieron que no me morí, sintieron que me tenían que condenar urgentemente, porque de pronto venía con más poder y podía quedar presidenta de Colombia.

¿Se fue a vivir a los Estados Unidos para evadir su muerte política?

-Yo tengo la muerte política. Soy Regina la condenada, pero no les iba a dar ese gusto de ir a la cárcel otra vez mientras duraba el proceso hasta salir inocente de nuevo. Entonces pedí asilo en Panamá, pero le preguntaron al presidente Pastrana y él dijo: ‘No se lo den, pero tampoco la persigan’ y decidí irme para los Estados Unidos.

¿Y usted sí barre con la escoba, símbolo de su movimiento?

Sí, mija, me toca, en Estados Unidos me toca barrer, aspirar, cocinar, hacer los mandados, allá no tengo quién me ayude, aquí sí, pero allá soy la mujer orquesta.

¿Aún vende estatuillas de cera y el billete magnético con su figura?

- Sí, vendo la muñeca con mi figura magnetizada a todas partes del mundo. Y magnetizo el billete, como hice este 16 de diciembre, día de mi cumpleaños y de mi matrimonio, ese billetico se guarda en la cartera y no le faltará la platica todo el año.

¿Ha tenido problemas con la Iglesia por los ritos metafísicos?

-Quien ha tenido problemas conmigo es la Iglesia, porque mucha gente se ha venido de allá. Ellos sí me atacaron mucho, a pesar de que tengo cinco mil sacerdotes y monjas como alumnos, entre ellos un obispo.

¿Sus hijas también son metafísicas?

- Sí, dos son maestras, una es leta y un yerno es maestro también.

¿Cada cuánto levita usted?

- Sólo cuando hago cursos especiales o de principiantes, pero de vez en cuando, sin yo querer, mi cuerpo se levanta. Mi esposo actual, cuando me vio por primera vez, se impactó mucho; después ya aprendió a manejar esto porque no me pueden tocar porque puedo morirme ahí.

¿Ha estado en peligro por ello?

- Una vez mi esposo Danny Liska tomó una foto y ahí mismo caí. Eso fue en una universidad de Estados Unidos. Cuando volví en mí, un médico estaba diciendo que yo estaba muerta y todos lloraban. Me sentí muy mal por eso. Otro día, en Miami, alguien tomó una foto, caí y me tuvieron que llevar a la casa sin poder caminar porque, aunque calzo 35, quedé como en talla 26.

¿En sus viajes astrales, adónde va?

-A todo el mundo y a veces fuera del planeta. El 31 de diciembre hago uno de los más importantes trances y recorro cosa por cosa, persona por persona y veo muchas cosas. Una vez Danny puso una grabadora a mi lado –nadie puede estar ahí– y cuál sería su sorpresa cuando se escuchaban animales de la selva y sonidos rarísimos.

¿Cómo conoció a Danny Liska?

-Yo no quería volverme a casar, pero a los cinco años de haber quedado viuda me casé con Danny, a quien quise muchísimo, adoré y veneré por 28 años.

¿Y él era actor de cine?

- Sí, en este momento estoy vendiendo los libros de él por internet ‘Dos ruedas a la aventura’, una historia fascinante. Él escribía muy lindo. No hay mejor escritor que Danny y tuve que sacar otra edición porque lo están pidiendo de todo el mundo.

¿Y cómo decide medírsele al tercer matrimonio?

-Cuando Danny murió pensé que no me volvería a enamorar, pero como estoy muy joven a los 68 años, me enamoré.

¿Cómo es que conoce a su tercer esposo, William Corraline, chateando por internet cual quinceañera?

-Tenía varios pretendientes, pero no me llamaban la atención. Puse mi foto en internet simplemente para tener amigos, con quienes salir, ir a un baile, a una comida, en fin. En quince días me aparecieron 200 hombres entre 74 y 81 años que querían no sólo salir conmigo sino casarse. De esos fui eliminando y me quedé con cuatro y de pronto apareció este como el huracán y arrasó con todo.

¿Y como quinceañera también tomó la decisión de casarse rápido?

-Precisamente. Si fuera quinceañera hubiera podido esperar cinco años. Pero si tengo 68, ¿qué voy a esperar? ¿Que cumpla los 100? Y él mismo, que tiene 61, me decía: ¿qué vamos a esperar?

¿Qué se unta que ya va en el tercer marido?

-Qué va, por el tercero no, que todos 200 querían casarse a ojo cerrado conmigo. Uno me decía: ‘Yo la recojo en mi helicóptero’, otro me ofrecía: ‘Nos vamos en mi yate’, pero elegí este. ¿Qué me unto? Mucha sinceridad, es lo que más tengo. Y me mantengo bien.

¿Qué le agradó de él?

-Él es un hombre pobre pero es un profesional, es un asesor de empresas, muy inteligente, sano, muy honesto y fiel, es extraordinario, me siento muy bien con él y lo adoro.

¿No sería que usted lo embrujó?

- O él me embrujó a mí. Es que el verdadero amor es brujería. Uno queda como embrujado. Sus besos me apasionan mucho, sus abrazos son muy sinceros. Cuando me vine para Colombia me llamaba seis y siete veces al día a ver cómo estaba.

¿Cómo se cuida?

-Voy al gimnasio todos los días, a las 5:30 de la mañana salgo para allá y hago dos horas diarias de ejercicio.

¿Se siente como de 15?

- Sí, soy muy vieja, pero no por los 68 años sino por las vidas pasadas, vengo con una energía muy especial y eso es lo que me hace muy atractiva. Pero soy quinceañera porque tengo 68 y 6 y 8 son 14. Estoy en la edad de la pubertad.

¿Y se presentó como Regina 11?

-No. Nadie sabía porque en internet me presenté como Linduricia –de lindura– para evitar que me buscaran como Regina 11. Esa es una palabra que inventé desde niña y les decía a todos ‘Hola Linduricia’.

¿Por qué decidió casarse el 16 de diciembre, día de su cumpleaños?

-Porque es el día cuando puedo sacar más fácil la energía y magnetizar más. Ese día siempre hago la magnetización del billete y esta vez se los hice a los invitados.

¿Por qué esa obsesión con el dinero?

-Lo único con lo que usted puede hacer cosas es con dinero. No nos digamos mentiras, si está enferma, la forma de curarse es con dinero. Si quiere casarse y no tiene nada, quién sabe si va a conseguir su noviecito o noviecita. El dinero está moviendo todo en el mundo. Si se tiene dinero, tiene tranquilidad.

¿Por qué quiso hacer esta ceremonia casi cinematográfica en Bogotá si ya se había casado en Orlando?

Allá fue mi matrimonio oficial, pero el rito metafísico es aquí porque es donde tengo todos los maestros y porque es mi país, porque por medio de ese rito voy a tratar de organizar algo para que Colombia salga adelante. Eso le conviene al país, no es conveniencia para mí. Yo ya estoy fuera del bien y del mal, no necesito nada, si me muero mañana me muero enamorada y feliz.

¿Qué agüeros tiene?

-No me gusta vestirme mucho de negro. Me parece que una persona que se viste de negro completo tiene mala suerte. Cuando llegó este montañero mío (Bill) venía como un cura fracasado: hasta los calzoncillos negros. Y le dije: el día que se cambie la ropa vamos a tener algo. Al otro día se fue y compró ropa nueva, botó la negra y se ve todo precioso con su ropa de color.

¿Qué les responde a quienes dicen que usted es más metalizada que metapolítica o metafísica, o que la califican de demagógica y hasta bruja?

-Que los quiero mucho porque si no hubiera sido por ellos, yo no estaría felizmente casada con Bill.



 

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