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Miércoles 23 de Abril de 2014
Cali

El trago amargo del licor adulterado






El 30% del alcohol que se comercializa en Cali es fraudulento. Para la temporada de diciembre aumenta la producción un 50% y sólo en el último mes las autoridades han desmantelado cuatro alambiques.

El mejor golpe de suerte que *Juan puede tener es encontrar en la basura una botella vacía de whisky, con los sellos claro está, y si no es mucho pedir, la caja original. En el mercado fraudulento del reciclaje, ese hallazgo le representa $7.000 en el bolsillo. Toda una fortuna para este hombre que se mueve entre los desechos y el cartón.

En el sector de El Calvario existen, mal contados, unos 50 negocios dedicados a la compra y venta de los materiales reutilizables, entre ellos, los cotizados envases, materia prima indispensable para la ‘industria’ del licor adulterado.

Juan hace cuentas: Una caneca de aguardiente la vende en $100. Ahora, si la etiqueta y la tapa han ‘sobrevivido’ al maltrato propio de la basura, ya sabe que en algún negocio entre las calles 10 y 15 se la compran en $150. Una botella le representa $200, y $50 más si cumple con las marquillas en buen estado. Es que la ‘industria’ del alcohol ilegal comienza en la basura. Es ahí donde se encuentran los insumos para su fabricación.

Mientras organiza las decenas de envases abultados en una derruida casa del sector (de esas que parecen que en cualquier momento se vendrán abajo), el dueño del negocio advierte que sus clientes son microempresas productoras de vino o miel. La evidencia está en una gran tina donde nadan las botellas para poder desprenderles las marquillas y destruirlas junto a las tapas. Sin embargo, personas que se dedican al reciclaje calculan que el 60% de los negocios ubicados en El Calvario sí negocian las botellas con etiquetas. “A veces llegan en carros preguntando y ofreciendo más plata por estos envases. Yo les digo que los tengo sin marquillas, pero se ponen bravos y me dicen que si no es aquí en cualquier otra parte los consiguen”.

Los alterados hombres son los que estarían detrás de las fábricas ilegales. Una fuente de la Sijín explica que los alambiques funcionan en barrios como San Judas, Marroquín, Cristobal Colón, Santa Elena, Ciudad Córdoba y Mariano Ramos; y en un 80% de los casos son manejados por familias enteras. “Por lo general un miembro dice saber cómo fabricar aguardiente, así va involucrando a todos sus familiares y termina montando un negocio en la casa”.

Sobra decir que estas destiladoras artesanales funcionan sin los sistemas de calidad exigidos y bajo controles manuales para obtener el alcohol metílico (metanol), ese que es el responsable de las múltiples afecciones a las que se enfrenta quien lo consume (ver recuadro). Es por eso que este peligroso licor, además de tener un sabor extraño, presenta partículas sólidas que no son más que residuos de las improvisadas telas utilizadas para destilar el producto.

La botella de aguardiente que compró *Andrea para celebrar una fiesta en su casa aparentemente era normal, bien sellada. Sólo levantó sospechas cuando su esposo le preguntó dónde la había comprado: “En el estanco de la esquina”, respondió ella.

Mala elección. La tienda, ubicada en el barrio Obrero, sobre la Carrera 26, ya es reconocida en el sector por lo dudoso del ‘trago’ que ahí se vende. De hecho, la mujer cuenta que desde hace algún tiempo ningún vecino compra en el lugar, lo que no ha afectado en lo más mínimo al negocio, pues al parecer el licor es distribuido fuera del barrio también.

Aunque por lo general el alcohol adulterado es comercializado en el Distrito de Aguablanca y algunos estancos de la Carrera 10, las autoridades denuncian que el ‘veneno’ se ha extendido hasta sectores exclusivos de la ciudad. El pasado mes de junio, en el barrio La Flora fue incautada mercancía irregular por un valor superior a los siete millones de pesos. El dueño argumentó que ésta había sido comprada de buena fe a un hombre que lo contactó por teléfono para ofrecerle las cajas de licor a un precio más económico.

“Estamos frente a una nueva modalidad, donde se hacen los negocios a través de celular y la gente cae porque le ofrecen mejores precios, pero cuando se descubre que es licor adulterado ya no hay nada que hacer porque los datos que el proveedor dio no existen”, explica una fuente oficial.

También agrega que los delincuentes tienen sus tácticas para distribuir el producto ilegal sin levantar sospechas, como mezclar botellas originales y adulteradas en una misma caja. O en el caso de los bares, lo venden después de las 11:00 p.m., cuando los clientes están enrumbados y tomados, y no se detienen a reparar la originalidad del licor.

Mientras una caja de aguardiente Blanco del Valle cuesta en promedio $200.000, en el mercado negro se ofrece en $150.000, pero el precio que se paga por consumirlas puede ser fatal. Incluso, se ha descubierto la comercialización de los llamados porrones, que son botellas con capacidad para 25 litros y que los delincuentes venden por $150.000.

El gerente de la Industria de Licores del Valle, Doney Ospina Medina, enfatiza que la licorera no produce ni vende aguardiente en esta presentación y por lo tanto el que circula en sectores como Aguablanca, el Barrio Obrero y Terrón Colorado contiene licor adulterado.

Una triste tradición

Puede ser un tema recurrente para la época navideña y hay quienes creen que no hay nada nuevo que contar. Pero desde hace 16 años, cuando Sergio aceptó ese trago mortal que lo dejó con medio cuerpo semiparalizado y la vista borrosa, las cosas no han cambiado. He aquí la historia que no hay que dejar de denunciar: El licor adulterado se sigue comercializando y consumiendo a borbotones en la ciudad.

Aquel diciembre ‘negro’, Sergio estaba en plena adolescencia. Comenzaba a disfrutar de la vida nocturna y junto a sus amigos se reunió en una casa para tomarse unos traguitos. Fue una buena noche, y un despertar fatal. Vomitó una y otra vez, se sintió morir, pero asumió su malestar como un guayabo más.

Durante su primera consulta al médico, cuenta que éste le recetó un sal de frutas que de nada valió. Las náuseas y el dolor en el cuerpo persistieron, y además se acentuaron cuando en el barrio se conoció la noticia del fallecimiento de dos de los invitados de aquel peligroso festín.

“Llevaba días enfermo y mis papás resolvieron llevarme al hospital y cuando estaba entrando me desmayé. No recuerdo más, hasta cuando desperté y me contaron que había tenido una muerte clínica. Quedé en silla de ruedas por un buen tiempo”.

Ya hecho un hombre, Sergio relata cómo una noche de copas amargas le cambió su vida. Con un evidente esfuerzo para vocalizar, dice con tristeza que es una persona discapacitada y eso lo ha convertido en un ser solitario. Ahora trabaja en un pequeño negocio al Oriente, donde sólo se le exige atender a la gente, saber sumar y restar. A esa rutina quedó resumido su futuro.

El metano es utilizado por personas suicidas para acabar con su vida. En los últimos cuatro años se han atendido cuatro intentos de suicidio en el Hospital Universitario del Valle por esta modalidad. La ciudadanía puede denunciar cualquier irregularidad sobre los licores adulterados o de contrabando al 123 de la Policía. Tanto el licor adulterado como el de contrabando es destruido por las autoridades después de ser decomisado.
Dieciseis años después de la ‘tomata’ que le cambió la vida a Sergio, el fraudulento negocio del licor adulterado sigue siendo un trago amargo para la ciudad. La Industria de Licores del Valle calcula que actualmente un 30% del licor que se comercializa en Cali es adulterado o de contrabando. Sólo en lo que va corrido del año, alrededor de diez alambiques han sido desmantelados y un promedio de quince personas capturadas.

En el último mes, la Policía Metropolitana incautó mercancía avaluada en más de $40’000.000 en viviendas ubicadas en los barrios Marroquín, San Judas, Chapinero y Colón. En el último operativo, se halló un destiladero con capacidad para fabricar semanalmente 5.000 botellas de licor adulterado.

Es que durante la época de fin de año, cual tradición navideña, es costumbre que se duplique la fabricación y la distribución ilegal del venenoso líquido. Según estadísticas de la Oficina de Rentas Departamentales, mientras en los meses de agosto, septiembre y octubre de este año se incautaron un total de 1.012 botellas de licor adulterado; sólo en el mes de noviembre la cifra creció como espuma a 1.163.

Para combatir este mercado, el gerente de la Industria de Licores del Valle, Doney Ospina Medina, explica que a partir de marzo del próximo año el aguardiente Blanco del Valle cambiará su presentación. Además se implementarán nuevos sistemas de seguridad, como los hologramas que se encuentran en los billetes, y se adelantará un registro de uso exclusivo para la botella. Anualmente, la licorera transfiere al departamento recursos por más de $98.000 millones. Teniendo en cuenta que el 30% del licor que se comercializa en la ciudad es adulterado o de contrabando, unos $29.400 millones se dejan de percibir.

Juan sigue haciendo cuentas: En promedio, cada dos días logra rescatar de la basura una caja de aguardiente con todo y botellas. Por esto recibe de un sólo golpe $2.300. Los fines de semana llega la abundancia y cuando anda con la mejor de las suertes logra reunir hasta diez cajas completas.

A unos pasos de Juan, otro reciclador selecciona los envases de licor. Escarba las bolsas negras y siente satisfacción cuando encuentra una botella con etiquetas. Dice que no sabe por qué, pero así las pagan mejor.

El alto precio de consumir un licor falsificado

El médico Maurix Rojas, toxicólogo del Hospital Universitario del Valle, explica que la utilización de sustancias como el metanol para la fabricación de licor adulterado puede producir deterioro de la conciencia, pérdida de la visión, dolor de cabeza intenso, entre otras sintomatologías.

Sin embargo, explica que en lo que va corrido del año no se ha presentado ningún caso de fallecimiento o intoxicación grave por este motivo en la ciudad.

El alcohol metílico es utilizado a nivel industrial como un disolvente de tintas y resinas. De acuerdo con Jenny Medina, analista de laboratorio de la Industria de Licores del Valle, en investigaciones realizadas en conjunto con la Universidad del Valle se han encontrado trazas de metanol en las muestras de licor adulterado estudiadas.

Medina explica que este compuesto después de ser ingerido hace una reacción química en el organismo y se transforma en ácido fórmico y en formaldehído, más conocido como formol.

El ácido fórmico ocasiona hinchazón de las células (falla pulmonar) o la alteración de su funcionamiento (daño renal u ocular, lesión del corazón).

La Industria de Licores del Valle explica que, según la cantidad de licor que se consuma, el organismo puede presentar diferentes estados tóxicos o grados de intoxicación:

Intoxicación leve

Fatiga, dolor de cabeza, mareo, vómito, disminución de la agudeza visual, o sea, visión borrosa temporalmente.

Intoxicación moderada

Vómito, cólicos, dilatación de la pupila, congestión de la papila óptica con pérdida de la agudeza visual que puede llegar a ser permanente, falla en los riñones y en el hígado, cianosis (color morado de los labios) y daño de los pulmones, náuseas, mareos, dolor de cabeza intenso, desvanecimiento y narcosis.

Intoxicación grave

Falla en los pulmones, hígado, riñones, pérdida visual permanente, tensión arterial baja, toxicidad del sistema nervioso, convulsiones, estupor y pérdida del conocimiento hasta llegar al estado de coma.

Lo legal

  • Una fuente oficial acepta que controlar la producción de licor adulterado en la ciudad no es una labor sencilla.

  • Los operativos no cesan los fines de semana, pero a veces los resultados no terminan más que en la destrucción de la mercancía.

  • De acuerdo con el Artículo 373 del Código Penal, la imitación o simulación de productos o sustancias puede acarrear una pena entre cinco u once años de cárcel.

  • “Cuando una persona es detenida y acepta los cargos, la condena se rebaja a la mitad y como las penas menores a cuatro años son excarcelables, pueden quedar libres en la audiencia”.

  • La producción de licor adulterado aumenta un 50% durante la temporada de diciembre.

  • Las autoridades han reforzado los controles para los fines de semana. En total ocho unidades están destinadas exclusivamente para la venta de licor en Cali.

    Procesos

  • De acuerdo con la Unidad de Patrimonio Económico de la Fiscalía, actualmente existen 58 casos activos por comer- cialización de licor adulterado o de contrabando.

  • Los casos en proceso de inda- gación suman 37.

  • También existen cuatro en investigación, tres en aceptación de cargos y once en juicio.

  • A la fecha, se han proferido tres condenas.

    En el Valle del Cauca

  • El gobernador del Valle, Juan Carlos Abadía, denuncia que el licor adulterado se fabrica y comercializa en todo el departamento.

  • Según revela, en Candelaria funciona un alambique que produce más de tres millones de botellas y que al parecer es manejado por un ex policía.

  • Para esquivar los controles de las autoridades, la fábrica artesanal es removida de finca en finca.

  • Este licor es distribuido en el departamento del Cauca, donde la Industria de Licores del Valle no tiene permiso para vender y, sin embargo, se reportan alrededor de millón y medio de botellas vendidas.

    Contrabando, fraude a los recursos del departamento

    En lo que va corrido del 2009, la Dirección Seccional de Aduanas de Cali ha registrado 28 casos de aprehensiones de licor de contrabando en el Valle del Cauca.

    Esto representa un total de 5.375 botellas de diferentes licores, avaluadas en $224’230.559, que intentaban ser comercializadas en el departamento sin pagar los respectivos impuestos.

    La mercancía que ingresa al país además de ser soportada con una factura de compra en el exterior, debe cumplir con el visto bueno de las autoridades sanitarias. Es por eso que cuando las personas acceden a comprar licor de contrabando por simple economía, no se están ahorrando unos pesos sino que se pueden estar exponiendo a un posible licor adulterado.

    Para el gobernador del Valle del Cauca, Juan Carlos Abadía, el contrabando afecta los recursos de la región, recordando que las rentas en general de los departamentos son el producto del consumo de los juegos de suerte y azar, los licores y el tabaco. Asimismo, agrega que la ley se queda corta para detener este fenómeno y mientras tanto la ciudad está siendo invadida de licor que es vendido sin los requisitos establecidos.

    Aunque el contrabando está tipificado como un delito, los casos son trasladados a la Fiscalía sólo cuando la mercancía hallada supera los 20 salarios mínimos (unos diez millones de pesos). De lo contrario, sólo se aplica una sanción administrativa, es decir, la destrucción de la misma.




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