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Lunes 1 de Septiembre de 2014

Entrevista
Eduardo Pimentel: “El dinero de la mafia ayudó en los años 80”

Por Francisco Henao Bolívar, reportero de El País.


El ex jugador de Millonarios y América, entre otros equipos, recordó la época más candente del fútbol colombiano. También habló del equipo que preside y que está de moda: el Chicó.

Polémico y siempre frentero en sus respuestas. Así es Eduardo Pimentel, un hombre que vivió la época de abundancia del fútbol colombiano en los años 80 y que le puso siempre picante a los previos de los partidos entre América y Nacional o Millonarios ante el conjunto paisa.

Hoy, desde una posición dirigencial, presidente del Chicó, Pimentel retrocede la película para hablar de esa candente década del fútbol colombiano. También hubo espacio para el Chicó, un equipo que, como dice él, nació con dinero de su bolsillo.

¿Cómo llegó a Millonarios?

El ‘Loco’ Jaime Arroyave me vio jugando en el Gimnasio Moderno y me llevó a Millonarios en colaboración con ‘Puche’ González, que ya estaba en el equipo en divisiones menores. Yo jugaba de delantero y fui de los que más goles hice en las inferiores, pero Toza Vezelinovic me fue bajando hasta terminar de volante de marca.

¿Qué clase de jugador fue?

Un jugador supremamente rendidor. Yo atinaba a mantener una regularidad, no a ser el mejor o el peor.

Pero quedó la sensación de que era más pegador que técnico...

Eso era mentira que yo diera tanto zapato. La gente se basaba era en las tarjetas rojas que me sacaban. Pero era por pelear con el árbitro, con los rivales o por tirar el balón a un lado. Pero quedé marcado como un pegador.

¿Fue la de los 80 la mejor época del fútbol colombiano?

Sin duda. Y para ello influyó el dinero que corrió en varios equipos, porque los premios que nos daban y los jugadores que traían del exterior eran de primer orden. Hoy día, con todo respeto, si hay dos o tres jugadores de primer nivel, son muchos. Casi todos son de tercera o cuarta categoría que se traen a ver si le pegamos a la lotería. Seguro que ese dinero ayudó, pero después fue que nos dimos cuenta que era plata del narcotráfico.

¿Nunca escucharon sobre las famosas apuestas de que tanto se habló?

No, de apostadores no escuché nada. Yo creo que eran los mismos dueños o carteles, propietarios de equipos, los que movieron esa época el fútbol colombiano.

“A mí me gustan los jugadores que se matan en la cancha porque yo me mato para conseguir el dinero para ellos”. “Por Caneo he recibido ofertas de México, Argentina, Brasil y España. Hay opción de negociarlo”.
¿Cómo eran los previos de esos partidos candentes entre Millonarios y Nacional o América-Nacional?

Difíciles porque se hablaba de que el Cartel de Medellín iba a atentar contra el América. De todas maneras todo el mundo se tocaba, había que salir del estadio en tanqueta de la Policía. Para un partido contra Nacional en Medellín no nos dejaron dormir en el Hotel Inter; nos agarraron a voladores toda la noche y toda la madrugada. Pero igual, ganamos 2-1. Nos agredieron en el Hotel, estábamos llegando del estadio y metieron gente por el sótano, se armó una trifulca con nosotros cansados después del partido.

También se dijeron cosas de un partido que en 1989 Nacional le ganó a Millonarios en Bogotá, por Copa. ¿En realidad notaron algo extraño?

A nosotros nos dijeron que sí hubo algo, que mandaron una gente a la casa del árbitro chileno Hernán Silva y que tenían a las hijas amarradas, que no las soltaban hasta que no terminara el partido. Eso fue lo que a nosotros nos contaron. Ya saber si es cuento o realidad, no lo sé, pero nos aferramos a esa posibilidad por lo que vimos del arbitraje ese día.

¿Por qué decidió usted en solitario calentar el ambiente antes de cada partido contra Nacional?

Es que lo que yo decía era verdad. Nacional tenía muy buenos jugadores, pero nunca iba al frente sino que trataba de ridiculizar a los demás jugando de oriente a occidente. Por eso nunca fue campeón en esa época cuando había más rivalidad. No era mentira, era un futbolito lo que jugaba.

¿Esa fue la razón por la cual Maturana no lo llamó a la Selección?

Claro, haber dicho eso no le gustó a ‘Pacho’ (Maturana); y por su amistad con ‘Bolillo’ Gómez llevó a ‘Barrabás’, que era suplente en Millonarios. A mí me hicieron el cajón completo. Por rendimiento, yo estaba por encima inclusive de Leonel. Pero así es la vida, por esa rosca no fui al Mundial del 90.

Usted convivió mucho tiempo con el ‘Chiqui’ García como su técnico. ¿Es cierto todo lo que se dice de él, que arreglaba partidos, por ejemplo?

Nosotros como jugadores nada sabíamos y nada veíamos. Nos dedicábamos a la pelota. Por eso cuando Jorge Luis Pinto atentó en algún momento contra los intereses de los jugadores, diciendo que Millonarios compraba los partidos, a mí me afectó porque yo me mataba en la cancha, para que viniera otro a dañarnos la imagen. Si yo lo hubiera hecho, que lo diga. Él tendría que habérselo dicho al ‘Chiqui’ y no decir que era Millonarios. Nunca le acepté eso a Pinto.

¿Nunca vio nada anormal?

La única vez que vi algo fue cuando salimos a un partido y pitaba Armando Pérez, de Medellín, un tipo serio, muy correcto. Resulta que cuando iba saliendo a la cancha, el ‘Chiqui’ me llamó y me dijo: “Eduardo, dile a Armando que le mando muchas saludes”. Yo entré normal y le dije: “el ‘Chiqui’ te manda muchas saludes”. Armando me llamó y me dijo: “Pimentel, decile al ‘Chiqui’ que conmigo, no”. Yo le transmití eso al ‘Chiqui’ y lo único que comentó fue que “Armando qué se creía, que si pensaba que él era bobo...”, eso fue lo único que vi.

Esa época se habló también de dopaje en los equipos...

Lo que sucedió fue que Pinto, cuando llegó de Alemania, por esos años les sacaba la sangre a los jugadores de Santa Fe dos días antes del partido y se las retornaba el día del juego. Pero eso era oxigenación de sangre y lo hacía Pinto en Santa Fe. ¿Por qué lo supe yo? Porque cuando Pinto estuvo en Millonarios en el año 85, él nos lo hacía a nosotros, era una obligación; a mi nunca me gustaban las agujas, pero él me obligaba y por eso yo no jugué, me fui para América.

¿Los otros jugadores lo aceptaban?

Es que era una obligación. Pinto decía que eso lo hacían los alemanes. Lo que él no sabía era que más adelante eso se iba a convertir en uno de los casos de doping más grandes de Europa.

Después usted se peleó con el ‘Chiqui’ García. ¿Por qué?

Por su forma de actuar. Fui uno de los jugadores que adonde iba él, normalmente me pedía. Después de mi retiro, tuvimos muchas diferencias. No me dejó ingresar a Millonarios, siempre fue en contra nuestra; tomé una sede colindante con Millonarios con unos esfuerzos muy grandes, donde funciona Chicó, y resulta que fue y ofreció el triple de dinero para sacarnos de ahí. Cuando vio que estábamos ascendiendo trató de frenarnos. Entendí que lo que se decía de él era cierto. La familia García ha sido nefasta para el fútbol.

El presente

¿Cómo nació el Chicó?


Esta institución se hizo con el dinero mío, con el que la gente me vio ganar en las canchas. Yo arriesgué todo. Pero vino un tipo, Mariano Díaz, ex presidente, y se tiró todo. Entonces me tocó hacer una reinversión.

¿Por qué no siguió como técnico?

Porque el equipo estaba mal administrativamente, se lo robaron; entonces me tocó decirle en su momento a Mario (Vanemerak) que tomara el equipo y que yo lo cogía administrativamente; yo soy administrador de empresa y sabía cómo manejar mi institución.

Se dice que usted, vía celular, es el que dirige desde la tribuna...

No, hago ver, con conceptos, a una persona que está en el banco y que no son los técnicos, algunas cosas que se ven claras desde arriba. Es una ayuda y no una orden, pero la gente maldadosa siempre dice que soy el que dirijo.

¿Cómo se mantiene el equipo?

Es una nómina que no pasa de los $200 millones, pero la manejo bien a pesar de que no tiene patrocinador en el pecho. A mi me toca moverme, consigo amigos muy ricos para que me ayuden y después les devuelvo el dinero con la venta de algún jugador.

¿A Miguel Caneo dónde lo encontró?

Él tuvo un momento fulgurante con Boca e iba para Bayern Munich en una cifra millonaria. Pero se va para Colo Colo, luego tiene una lesión en la rodilla y su cotización baja. Ahí es donde yo entro, lo traigo con una opción de compra que ya hice efectiva.

¿Estar en la fría Tunja le ha ayudado para controlar a los jugadores?

Yo no me meto en la vida privada de ellos. Mientras el domingo ganen, no me importa. Yo sé que han salido entre semana, pero el domingo ganan, entonces qué les voy a decir. Uno puede salir, pero debe hacer bien las cosas.

¿Usted lo hacía como jugador?

Yo fui muy parrandero y mujeriego. Esa fue mi debilidad. Me volé de algunas concentraciones, pero sabía hacerlo. Entonces, ¿cuál es el problema?

Eduardo Pimentel

Bogotano

Palmares: jugó en Millonarios, América, Medellín y Pereira. Salió campeón con los azules de Bogotá y con los rojos de Cali. Como técnico dirigió al Chicó.




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