Columna
¿Cuáles diferencias?
Mayo 30 de 2010
Por Jaime Castro*
No hubo diferencias mayores entre los seis candidatos, todos tenían el mismo libreto, parecía que hubiesen contado con los mismos asesores, actuaron con una gran prudencia, les faltó imaginación y audacia, parecía que buscaban conservar algún capital político y les daba temor desafiar algunos sectores de opinión. El único que se salió un poco del libreto y que se diferenció fue Gustavo Petro cuando dijo que cambiaría la no extradición por la entrega de tierras para los desplazados.
Todos los aspirantes le apostaron al centro. No hubo candidato de derecha ni de izquierda, eso explica la identidad entre ellos, todos son muy moderados: si se le pregunta a Santos si es él de derecha, él dirá que no. Y Petro se dedicó a demostrar que él no era de izquierda. En un país con tantos problemas como el nuestro, con el 50% de su población en la pobreza, el 20% en la indigencia, con un problema de tierras muy agudo, un conflicto de cuatro generaciones, narcotráfico, era para que hubiesen competido en propuestas imaginativas, pero se dedicaron a hacerlas como para Dinamarca, como si ya hubiésemos resuelto todos los problemas, y había que hacerlas era para Cundinamarca.
Los colombianos votan más por las emociones y las pasiones que por la adhesión a un programa o propuestas. En política, las simpatías y las antipatías, juegan un papel, pero también juega un papel importante la parte racional, la adhesión a unos principios, unos valores, unos programas, pero nada de eso jugó en esta ocasión.
*Ex alcalde Bogotá y analista político.