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Más allá de la noticia
Fidel, un protagonista casual del ‘Bogotazo’
Febrero 01 de 2007

Fidel Castro (primero de izquierda a derecha), Rafael del Pino y Enrique Ovares, bajaron hasta la Casa del periódico El Siglo, destruido por un incendio y el camarógrafo Guayo tomó esta fotografía.
Especial para El País

El Comandante decidió pasar varios días en Bogotá, para hacerle propaganda a un congreso anti imperialista, donde pedirían la devolución de las Islas Malvinas, en poder de los ingleses, al gobierno de Perón. Llamó la atención que en medio del frío bogotano, luciera traje blanco.

Por José Pardo Llada - Especial para El Pais

Por haber intervenido en el viaje de Fidel Castro a Bogotá, a fines de los cuarenta, y por el testimonio de algunos colombianos que hablaron con Castro en esa ocasión, como Enrique Santos Castillo del periódico El Tiempo y los estudiantes Julián Córdoba y Esteban Cabezas, puedo dar testimonio en detalle de aquella visita y la participación casual de Fidel en los motines del ‘Bogotazo’.

A finales de marzo de 1948, llegó a La Habana procedente de Argentina, el senador peronista Diego Luis Molinari, quien invitó al presidente de la Federación de Estudiantes Universitarios, Enrique Ovares, y al secretario de ese organismo Alfredo Guevara, a un congreso anti imperialista en Buenos Aires, donde pedirían la devolución de las Islas Malvinas, en poder de los ingleses, al gobierno de Perón.

Enterado Fidel de la misión del senador argentino en La Habana, me solicitó que se lo presentara para pedirle que lo incluyeran en la delegación, que antes de viajar a Buenos Aires, pasaría varios días en Bogotá, haciendo propaganda al próximo congreso anti imperialista que se haría paralelo a la Conferencia Panamericana.

Fidel habló con Molinari, acompañado por el estudiante Rabel del Pino y el argentino aceptó de inmediato incorporarlos a la delegación cubana, presidida por Ovares. Llegaron a la capital colombiana el 7. Se alojaron en el Hotel Claridge de la Calle 16, a tres cuadras de la Carrera 7ª.

Entrevista con Gaitán. Los cubanos visitaron inicialmente la Universidad Nacional, donde se relacionaron con los estudiantes Julián Córdoba y Esteban Cabezas, este último los llevó a El Tiempo, donde fueron recibidos por don Enrique Santos Castillo, quien diría después: “de los cubanos el que más me llamó la atención fue Fidel, muy alto y delgado, que era el que hablaba con más entusiasmo. También me llamó la atención que en medio del frío de Bogotá, Castro vistiera un traje blanco”.

En aquella reunión Fidel le pidió a Santos que gestionara para el grupo una entrevista con Jorge Eliécer Gaitán.

Santos llamó al caudillo, quien escribió en su libreta de apuntes: día 9 de abril, 2:00 p.m., entrevista con los estudiantes cubanos.

El 9 de abril, cuando después del medio día el grupo se disponía a visitar a Gaitán, quedaron sorprendidos por una manifestación que bajando por la Avenida Jiménez gritaba enardecida: ¡Asesinos! ¡Mataron a Gaitán!

Sería la 1:30 p.m. Por todas las calles salían grupos enardecidos gritando con el típico acento rolo: “Mataron a Forfe Eliécer”.

En medio de aquellos desórdenes, Ovares, presidente de la delegación, sugirió a sus compañeros volver al Claridge, pero Fidel y del Pino prefirieron seguir los acontecimientos a lo largo de la Carrera 7ª, donde en la esquina con la Avenida Jiménez un camión de la policía, entregaba armas a los manifestantes.

El Siglo. Después, contaría del Pino, que él y Fidel recibieron dos rifles Máuser, llegando a la Plaza de Bolívar frente al Congreso. Allí, por los disparos que hacía la guardia presidencial desde Palacio, se fueron retirando de regreso por la Séptima hasta la United Press, en la Décima con 17, donde los recibió el periodista Alcides Orozco a quien pidieron informes de cómo habían reportado al exterior los sucesos de Bogotá. Fidel y del Pino bajaron hasta la Casa del periódico El Siglo, destruido por un incendio y el camarógrafo Guayo tomó una foto donde aparecen los dos cubanos.

De allí se perdió Rafael del Pino, quien fue detenido por el ejército, al pasar frente al Ministerio de Guerra. Pero apenas presentó su carné de veterano del ejército norteamericano, lo pusieron en libertad y regresó al Claridge.

El dato clave
Fidel Castro confesó, años después, que el ‘Bogotazo’ ejerció gran influencia en su posterior decisión de prescindir de la vía democrática para acceder al poder.
Alrededor de las 5:00 p.m., Fidel llegó solo a la estación de policía de Chapinero, donde se concentraban más de 300 uniformados.

Fidel, exhortó a los policías a que salieran a la calle, pero le ninguno hizo el menor caso.

De la estación de policía Fidel salió en un jeep acompañado por dos tenientes, comprobando como el Centro ardía en llamas. Fidel y sus acompañantes llegaron hasta el cerro de Monserrate, cuando caía un diluvio y se dispersaban los amotinados.

Alrededor de las 7:00 p.m. Fidel regresó al Claridge, donde estaban Ovares, Guevara, el Pino y el camarógrafo Guayo.

Ovares llamó al presidente de la delegación cubana a la conferencia de Bogotá, Guillermo Belt, pidiéndole su colaboración para salir del país. Belt le prometió que al día siguiente, a las 10:00 a.m., acudiría al hotel el carro oficial de la Embajada.

Pero al ser las 12 del día y no haber llegado el auto prometido por el Embajador, Ovares llamó al delegado argentino, Jerónimo Remolino, que conocía de la incorporación de los cubanos a la conferencia anti imperialista de Buenos Aires y accedió a recogerlos en un carro oficial con la bandera argentina.

Así llegaron Fidel y los cubanos a la embajada de Cuba en el barrio Chapinero, donde el embajador Carlos Tabernilla, les informó que haría la gestión para que volvieran a Cuba en un avión de carga, fletado por el empresario español Antonio Cebrian.

El regreso. Fue así que el grupo de estudiantes pudo viajar a Cuba en el avión que trasladarían a seis novillos de la ganadería de Clara Sierra, para un Festival del Bombero Torero en el estadio Tropical de La Habana.

El empresario Cebrian, viviría en Cali en 1962 y lo entrevisté para que contara la relación con Castro y los cubanos durante el viaje de Bogotá a La Habana: “durante toda la travesía, el estudiante Fidel no hacía más que hablar del ‘Bogotazo’”.

A las 9:00 p.m. llegaron al aeropuerto Boyeros, de La Habana, donde los esperaban: Mirta Díaz Balart, entonces novia de Fidel; su hermana Lidia Castro, los padres de Enrique Ovares y el colombiano Carlos Zamorano, que llevaba viviendo en Cuba muchos años, a quien Fidel le traía una carta de su padre el popular ‘Loco’. Contaba Zamorano que el primero en bajar por la escalerilla fue Fidel gritando: “¡Viva el Partido Liberal!”, “¡Viva Jorge Eliécer Gaitán!”.
 


 

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