En Voz Alta
Ganaderos y aristócratas
Abril 29 de 2010
Por Fabio Velásquez
Al presidente Uribe, a quien no le importa seguir interviniendo en política, con la venia del procurador Alejandro Ordóñez, como si fuera otra vez candidato, le hubiera gustado que su sucesor fuera Andrés Felipe Arias y no Juan Manuel Santos. Eso lo sabe todo el país, incluido Santos.
Es una cuestión de clase. Uribe es un ganadero, hombre del campo, amante de los caballos, representante de los intereses más reaccionarios del país, defensor de versiones decimonónicas de la Patria, la autoridad y el orden. Santos es un aristócrata, hombre de ciudad, simpatizante de ideas probablemente más cercanas al Siglo XX, miembro de una poderosa familia que a través de un periódico ha dominado un segmento mayoritario de la opinión pública.
Uribe fue alcalde de Medellín, fue elegido congresista y gobernador de Antioquia. Es un profesional de la política, con una gran capacidad de relacionarse con la gente, dueño de un discurso político que ha seducido a muchos y que ha dejado huella en el país. Santos no ha ganado ni una elección, incluido su intento de ser candidato a la Alcaldía de Bogotá por el liberalismo, en el que fue derrotado por Jaime Castro en primarias del partido. Ha sido ministro en varias ocasiones y en gobiernos de muy distinta estirpe. Conoce el funcionamiento del Estado, como burócrata que ha sido, pero no tiene el ‘feeling’ de la actividad política. A diferencia de Uribe, que no cede un milímetro en sus principios, Santos es sinuoso, se acomoda, dice hoy una cosa y mañana lo contrario, con tal de mantenerse en las esferas del poder y abonar el camino para llegar a la Presidencia.
Uribe y Santos son muy distintos, a pesar de que ambos provienen del Partido Liberal. Por eso Uribe desconfía del candidato de la U. Piensa, seguramente, que si Santos llega a la Presidencia, será otra clase social la que conduzca los destinos del país, una aristocracia bogotana que terminará por considerar a Uribe como un advenedizo paisa que se mantuvo ocho años y que a partir del 7 de agosto de este año deberá ser considerado como cosa del pasado.